Dios y la historia

Marlon José Navarrete Espinosa. El 7 de octubre de 1571 ocurre una Batalla Naval entre Cristianos y Musulmanes en el estrecho de Lepanto, Grecia. Ésta se conoció como la batalla de Lepanto, donde las flotas aliadas del Papa y España vencieron a los musulmanes turcos. Los musulmanes invadieron los lugares santos del Cristianismo en Jerusalén […]

Marlon José Navarrete Espinosa.

El 7 de octubre de 1571 ocurre una Batalla Naval entre Cristianos y Musulmanes en el estrecho de Lepanto, Grecia. Ésta se conoció como la batalla de Lepanto, donde las flotas aliadas del Papa y España vencieron a los musulmanes turcos.

Los musulmanes invadieron los lugares santos del Cristianismo en Jerusalén y eso dio origen a las “Cruzadas”, que al final fue un inútil baño de sangre para ambos bandos.

Por esta razón de triunfo el Papa de ese entonces, Pío V (San Pío V), instituyó el 7 de octubre como fiesta del Santo Rosario o Virgen del Rosario en agradecimiento a Dios y a la Virgen María por el milagro de la victoria.

Como sabemos, la Virgen nos pide rezar el Rosario para alcanzar la paz del mundo y lograr la salvación.

Un 7 de octubre de 2001, 430 años más tarde, nuevamente países cristianos (en este caso protestantes) encabezados por Estados Unidos, atacan con justa razón a fundamentalistas y terroristas musulmanes, en una especie de nueva cruzada.

Pero al final la similitud de los hechos históricos es increíble, donde pareciera que vemos a dos religiones que adoran a un mismo Dios enfrentándose.

Otra importancia y similitud histórica ahora entre EE.UU. y Nicaragua, es que los norteamericanos encabezan la primera guerra del siglo y del milenio en su primer año (2001).

Ellos sufrieron y viven un gran acontecimiento histórico. Nicaragua tendrá sus Elecciones Nacionales el 4 de noviembre del 2001, las primeras del siglo y del milenio en Occidente, donde Nicaragua se juega su futuro.

Creo, sin temor a equivocarme, que Dios actúa en la historia del hombre y siempre trata de darle lecciones valiosas para que aprenda la humanidad a enderezar sus pasos hacia el bien y no encaminarse a la perdición y a la catástrofe.

Ojalá sepamos valorar las lecciones de Dios y saber tomar el camino que nos muestra.  

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