Roberto Fonseca L. [email protected]
En el proceso de privatización, impulsado por el gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro, hasta diciembre de 1994, el Frente Sandinista adquirió cuatro propiedades avícolas que pertenecían al Estado por un monto de 2,408,400 córdobas, las cuales pagó en su mayoría con bonos de indemnización.
Estas propiedades, agrupadas como Avícola La Esperanza, S.A., en Carazo, estaban a cargo de Mario Hurtado Jiménez, quien se subordinaba a Bayardo Arce, líder de las holding y sociedades anónimas que conformaban en ese entonces —inicio de los noventa— el patrimonio del FSLN.
Hurtado estuvo a cargo precisamente de dos empresas ligadas al sandinismo: Avícola La Esperanza, S.A. y Servicios de Crédito (Servicredit). De la última dice que fue despedido por razones políticas, al cuestionar la llamada “piñata sandinista”.
¿De dónde surgió La Avícola La Esperanza, S.A.?
Las granjas se le compraron a la Cornap (Corporaciones Nacionales del Sector Público) en el gobierno de doña Violeta, al principio las granjas eran alquiladas. Negociamos un precio bueno, igual que el que le dieron ellos a la Tip Top, a Freddy González y a los Chamorro. Nosotros fuimos los últimos a los que nos vendió, se podían pagar con bonos, era una gran ventaja.
La Cornap nos vendió las mejoras, así que las tierras se las compramos a militares en retiro que tenían títulos de reforma agraria, a ellos les compramos una granja; una cooperativa nos donó otra, y a otra cooperativa se le compró una tercera; eran cuatro en total. Actualmente entiendo que las alquilan a una empresa avícola y esos ingresos los maneja Bayardo Arce.
¿Cuál era el potencial de La Esperanza?
Éramos como el sexto productor avícola en Nicaragua, llegamos a manejar 150 mil aves, 100 mil en producción y 50 mil en reemplazo, luego producíamos huevos y después pollos. Era una empresa que nunca la capitalizaron.
¿En cuánto se podría cuantificar su capital?
El mayor valor allí era la infraestructura, tal vez esas cuatro granjas podían tener un valor de unos de 200 ó 250 mil dólares.
O sea, originalmente esas granjas eran estatales.
Eran granjas estatales que nosotros en el 90 se la alquilamos al Midinra, y después se le compraron a la Cornap y a los militares que tenían títulos de reforma agraria.
¿Generaba ganancias al Frente?
Sí, nosotros le pasábamos al Frente una cuota de dinero regularmente, se la pasábamos a Bayardo Arce.
¿También cuando estuviste en Servicredit?
En Servicredit sólo para casos especiales. En Avícola La Esperanza al principio no, porque la empresa no generaba, pero después sí.
¿Cuánto?
Variaba, mensualmente de 500 a 2 mil dólares, dependía de la situación financiera de la empresa. Había empresas que pasaban mucho más, creo que Barricada pasaba 10 mil dólares mensuales, otras pasaban 4 ó 5 mil, dependiendo de la situación de las empresas, pero la mayoría de la empresas pasaban fondos.
¿Directamente a Bayardo?
Sí, principalmente a Bayardo, a través de Ricardo Bonilla, su asistente.
¿Cómo mantenía el vínculo con las empresas a su cargo?
Se realizaban reuniones periódicamente, a las que asistíamos los gerentes de esas empresas. La mayoría de las veces se realizan en un local cerca del Parque El Carmen, donde ahora creo que es una clínica médica, allí era un Colegio (se refiere al Calasanz, del Carmen).
¿Había una agenda establecida?
Sí, la agenda siempre era la misma: Análisis político, análisis financiero, preguntas y respuestas.
Una serie de empresas fueron quebrando, ¿abordaban esos asuntos, las causas?
En algunos casos se abordaban, pero generalmente no se hacían ese tipo de análisis sobre el porqué quebraban las empresas. Casi siempre Bayardo daba una explicación general sobre el asunto, pero no se profundizaban esos temas.
¿Le informaban sobre el estado de resultados?
Sí, Bayardo recibía copia de los informes mensuales de todas las empresas. Yo empecé en esta área empresarial del Frente a inicios de los 90, tras la derrota electoral, cuando estaba primero en manos de Daniel Ortega y luego de Bayardo Arce.
En ese tiempo éramos más de 40 empresas las que operábamos, cuando regresé a Servicredit en el 95, después que fui a estudiar en el INCAE, el número de empresas se había reducido a unas 20, y a la fecha entiendo que tienen sólo 5 ó 6 empresas.
¿Las cuotas de aportes eran fijas o no?
Te ponían una cuota fija que vos negociabas con el presidente de la Junta Directiva o con Ricardo Bonilla o Javier Bone y le pasabas esa cuota fija. En el caso de Servicredit, cuando yo llegué, como estaba quebrada se acordó no pasarle, al final la empresa tuvo un patrimonio positivo y la vendieron no sé en qué cantidad.
¿Esas empresas eran, entonces, el famoso patrimonio del FSLN?
Cuando yo empecé en 1990 y cuando regresé en 1995, eran consideradas parte del patrimonio del FSLN. Incluso, los recursos iniciales de esas empresas provinieron del Departamento de Finanzas del Frente (Depfin), del cual era director Samuel Santos. Después de la derrota del 90 llega Bayardo Arce y sustituye a Samuel Santos en lo que se llamaba Corporación de Empresas del Frente, y Samuel pasa a ser el segundo de Bayardo. Así que cuando nos contrataron como gerentes de empresas, en 1990, entendíamos que trabajábamos para el FSLN, al final todo eso desapareció por arte de magia.