- Gesto recíproco por el inicio del desarme del IRA
EFE
LONDRES.- Apenas veinticuatro horas después de felicitarse por el desarme del IRA, el Gobierno británico ha activado un plan para desmilitarizar el Ulster que empezó el miércoles mismo con la demolición de varias instalaciones militares.
Londres se ha movido con rapidez para aprovechar ese espacio político que ha abierto la histórica decisión anunciada el martes por el Ejército Republicano Irlandés.
El ministro para Irlanda del Norte, John Reid, informó a la Cámara de los Comunes que entre ayer y hoy se habrán tomado las primeras medidas para reducir la presencia militar del Ejército británico en Irlanda del Norte.
Reid empezó por decir que el gesto del IRA “lleva el proceso de paz a un nuevo nivel político” y que las instituciones de la provincia norirlandesa —entre ellas el Gobierno y la Asamblea Legislativa— “deben ser restablecidas lo antes posible”.
Como decisión inmediata para acompañar la iniciativa del IRA, el Ministro declaró que ayer mismo comenzaron a ser demolidas dos torres de observación en el condado de Armagh (concretamente, en las montañas de Sturgan y Camlough), y este jueves se hará lo propio con unas instalaciones militares en Newtonhamilton y en Magherafelt (sureste y noreste del Ulster).
El Gobierno británico —prometió Reid— seguirá reduciendo sus efectivos militares en la provincia “en la medida en que mejore la situación con respecto a la seguridad”.
Se trata, en definitiva, de que “la provincia vuelva a tener cuanto antes unas medidas normales de seguridad”.
EL ACUERDO DE VIERNES SANTO
El actual proceso de paz arrancó con el Acuerdo de Viernes Santo. Tras laboriosas negociaciones, el 10 de abril de 1998 se alcanza un pacto sin precedentes entre los gobiernos de Gran Bretaña e Irlanda, y ocho partidos políticos norirlandeses, para poner fin a tres décadas de violencia y compartir el poder en la provincia británica. Las partes describieron entonces el acuerdo como el comienzo de una nueva era de cooperación en ese territorio.
Entre otras cosas, proponía el desarme de los grupos paramilitares (IRA, católico; otros grupos protestantes), la elección de una asamblea legislativa y de un gobierno autónomo que gestionaría los asuntos de la provincia junto con Gran Bretaña.
Pero la cuestión del desarme de las milicias, en particular de la más poderosa, el IRA, se vuelve difuso. El IRA no firmó el acuerdo. Los partidos signatarios, entre ellos el Sinn Fein (brazo político del IRA), se comprometieron en aquel momento a ‘usar toda su influencia para conseguir que todas las armas de las formaciones paramilitares estén fuera de uso en dos años’.