- La Stasi, órgano de inteligencia de Alemania Oriental, apadrinó el desarrollo de lo que fue la
principal agencia de espionaje sandinista - Tomás Borge departe con un selecto grupo de amigos. Con gafas, Markus Wolf, “el hombre sin rostro”. Omar Cabezas, actual diputado sandinista aparece también en esta foto, tomada en julio de 1985 y publicado por Wolf en sus memorias.
Roberto Orozco B. [email protected]
Era conocido como “El hombre sin rostro”, porque su máxima habilidad, durante estuvo al frente de la asamblea de inteligencia internacional (HVA, por sus siglas en inglés) del Ministerium für Staatssicherheit (Ministerio para la Seguridad del Estado, Stasi alemana) era evitar ser fotografiado.
Sin embargo, Marcus Wolf, legendario espía cuyo liderazgo hizo de la Stasi una de las agencias más efectivas de la Guerra Fría, mostró recientemente una foto en la que aparecen el ex ministro del Interior de Nicaragua, Tomás Borge Martínez, quien obtuvo de la Alemania Oriental la mayor cooperación financiera, técnica y de entrenamiento, según documentos de ese organismo, desclasificados recientemente.
La fotografía data desde julio de 1985, cuando Wolf estuvo en Cuba y, según ex agentes de la inteligencia sandinista, visitó luego Nicaragua. En sus memorias, uno de los pocos nombres que menciona es el del ex ministro del Interior de Nicaragua, lo que, para algunos, refleja la estimación que el denominado “Padre de la Stasi”, le tuvo en la década de los 80 al dirigente sandinista y al proceso revolucionario en Nicaragua.
MATERIALIZACIÓN DE UNA RELACIÓN
Este “afecto” se materializó en el hecho de que la Stasi fue la principal agencia que financió el equipamiento de la Dirección Quinta, órgano de inteligencia del extinto Ministerio del Interior sandinista, manejada por Renán Montero y, en el principio, por guerrilleros argentinos encabezados por Enrique Gorriarán Merlo.
Documentos desclasificados de la Stasi, indican que el 27 de mayo de 1986, Montero envió una carta al general Schmidt, jefe de la Dirección Técnica del Ministerio para la Seguridad del Estado alemán (Mfs), para solicitarle “una serie de medios técnicos para el perfeccionamiento de nuestro trabajo”.
Estos mismos documentos afirman, además, que del 10 al 30 de mayo de 1986, una delegación del Departamento Central VI de la “RDA”, viaja a Nicaragua para instalar el sistema completo de técnica de micropelículas.
En otra carta, fechada el 7 de julio de 1987 y firmada por Borge, el ministro nicaragüense “ruega” al Mfs el envío de diferentes aparatos para su empleo en “técnicas secretas”.
Asimismo, el 27 de mayo de ese mismo año, el Departamento Central XVIII del Mfs presenta una información sobre la situación político-operativa en Nicaragua. “Los datos que aportan —dicen los documentos desclasificados— proceden de conversaciones mantenidas con René Vivas, Ch. Quintana, Dr. Alaniz, N. Avendaño y X. Bone, y también de informes aparecidos en la prensa o emitidos por la televisión”.
Además de estos detalles, los ex agentes de la Dirección Quinta aseguran que la Stasi, al mando de Wolf, equipó casi en su totalidad a este órgano de inteligencia sandinista, por lo que creen que Wolf es “el hombre que equipó a la Quinta”.
LA AYUDA ALEMANA
La principal ayuda de Alemania comunista a la Dirección Quinta, además de equipos técnicos, fue el financiamiento del edificio de su sede, ubicado donde ahora funciona la Universidad Católica.
Además, se financió equipo telefónico para instalar en ese edificio unas 25 mil líneas telefónicas e imprentas para la falsificación de pasaportes y otros documentos.
Esta relación entre Nicaragua y la Alemania comunista se había engendrado casi inmediatamente después del 19 de julio de 1979, cuando en septiembre de ese año, los sandinistas enviaron una delegación oficial, encabezada por el ex coronel de la Guardia Nacional, Bernardino Larios, a pedir armamento y capacitación.
EL DECLIVE
La “ayuda” que el Mfs otorgó al Ministerio del Interior de Managua no se ha podido cuantificar hasta ahora. Muchos ex agentes creen, sin embargo, que ésta fue de “considerable magnitud”.
Pero a finales de la década de los 80, el Mfs y la RDA comenzaron a declinar sus contribuciones a la lucha de inteligencia sandinista.
El 10 de agosto de 1988, Tomás Borge envía una nueva carta al nuevo ministro del Mfs, de apellido Mielke, en el que le comunica que Nicaragua atraviesa una aguda crisis económica.
En ese entorno, Borge explica que los gastos de los ministerios nicaragüenses del Interior y de Defensa representan una suma considerable del presupuesto nacional, por lo que se dispuso una “reducción drástica” del 40 por ciento del presupuesto en córdobas y un 70 por ciento en divisas correspondientes al Ministerio del Interior en 1988.
“Frente a tan grave situación, Borge pide a Mielke el apoyo de la RDA en divisas líquidas, productos alimenticios, medicinas, papel, telas, equipos y artículos varios”, dicen los documentos desclasificados.
Mielke respondió al pedido con el envío suplementario de bienes por el valor aproximado de 250,000 marcos.
LA EXCUSA PARA UN NO
La anterior fue quizás la última ayuda considerable recibida por los sandinistas de parte de Alemania comunista.
Los documentos desclasificados señalan que hubo otra carta de Borge a Mielke el 16 de septiembre de ese mismo año, en la que, además de reiterarle la crisis, le comunica que la prevista visita del comandante Lenín Cerna, ex jefe de la Dirección General de la Seguridad del Estado (DGSE) y encargado del contraespionaje, “no podrá realizarse”.
Solamente había posibilidad para que un funcionario viajara a Alemania, en una gira programada para ese momento, en este caso, el entonces comandante Jacinto Suárez, para aquel tiempo jefe de la Dirección Quinta, iría solo a Alemania.
Mielke respondió seis días después (el 22 de septiembre de 1988) a Borge. Le dijo que la RDA brindaría a Nicaragua todo el apoyo necesario.
“Pero el jefe de la Sección de Administración Interior (de la RDA) expone al ministro (Mielke) que los pedidos de Nicaragua sobrepasan las posibilidades económicas del país, por lo que, en las negociaciones, debería buscar su reducción en cantidades más razonables”, dicen los documentos.