José Alejandro González Sotomayor
Desde el 11 de septiembre, que ocurrieron los atentados terroristas en EE.UU., hemos venido asistiendo en el marco de la actual campaña electoral a una burda utilización y manipulación de esos hechos lamentables, por parte de la campaña paralela de terror que desarrolla el oficialismo y su candidato PLC con el fin de alertar y convencer al electorado acerca de los tenebrosos vínculos existentes entre el FSLN y los grupos de mesiánicos y fanáticos, como Bin Laden.
Nos han insistido, y sobre todo a los jóvenes, sobre el horror que ello implica (si fuera cierto), y cada día en cada acto, no pierden la oportunidad de repetirlo, estamos cansados del juego del candidato Enrique Bolaños. En esta fase final de la campaña no se puede fundar sobre las bases del odio y la descalificación al sandinismo, y las fuerzas de la convergencia.
Es irrelevante e inútil que el señor Bolaños invierta su tiempo en dirimir y tratar de convencernos sobre el significado satánico y santero del color rosado chicha que utiliza la convergencia. Ello no calará más en nuestros corazones y mentes. Nicaragua tiene álgidos y urgentes problemas por resolver (la pobreza extrema, la corrupción), retos que afrontar y acciones que emprender, viendo hacia el futuro con visión de nación.