- Algunos alimentos casi constituyen un lujo para las familias de barrios como Las Torres
Amalia Morales [email protected]
La casa está que se cae, pero su dueño Francisco Altamirano, dice que la única plata que consigue es para comer.
“Sólo para eso se gana”, dice Altamirano, quien todos los días alquila un carro para taxear.
En el cuarto de ripios, ubicado en el barrio Las Torres de la capital, se acomodan tres niños de entre cuatro años y dos meses, su esposa de 21 años y él de 38.
Altamirano dice que, aunque poco, sus entradas le permiten comprar el sustento de la familia y garantizar los tres tiempos de una comida regular.
Arroz, frijoles, queso, huevo y leche son los alimentos que procura no falten en las bocas de sus tres hijos.
En otras casas del mismo barrio la comida es más escasa. Una persona garantiza los 18 platos de comida que se requieren en la casa donde vive Ángel Blandón. Ahí el único que trabaja es su cuñado.
Blandón, que está desempleado desde hace cuatro años, no dice cuánto gana su cuñado, pero dice que en ocasiones él se ha acostado con hambre.
Alimentos como la carne y el huevo se ven salteados en la casa, según cuenta Blandón, originario de Matagalpa, quien considera que la vida en la zona de donde él viene está peor que en la capital.