¿Qué pasó con Houston?

edgard Rodriguez [email protected] “Honestamente pensé que éramos mejor equipo que los Bravos”, se lamentó luego de la barrida sufrida por su tropa, Larry Dierker, manager de los Astros. Quizá no sólo él pensaba así después de la forma trabajosa como Atlanta avanzó a los play offs. Y a la vez, por la manera como Houston […]

edgard Rodriguez [email protected]

“Honestamente pensé que éramos mejor equipo que los Bravos”, se lamentó luego de la barrida sufrida por su tropa, Larry Dierker, manager de los Astros.

Quizá no sólo él pensaba así después de la forma trabajosa como Atlanta avanzó a los play offs. Y a la vez, por la manera como Houston se quitó de encima la impetuosidad de los Cachorros, que al ritmo de Sammy Sosa fueron una permanente amenaza en la División Central.

Sin embargo, quizá lo más irónico es que probablemente Dierker no tendrá más tiempo para otro intento de demostrar lo que había supuesto. Su cabeza está bajo amenaza, y en Houston todo hace indicar que hay una cacería de brujas, mientras la lluvia de críticas crece en intensidad.

Aun cuando estaba encabezado por chavalos, el staff de los Astros parecía ser lo suficientemente responsable. Y lo fue. El problema es que lo dejaron solo, y en el béisbol todavía gana el conjunto que produce más carreras. Fue lo que hizo Atlanta y los despachó veloz en tres juegos.

Roy Oswalt (14-3 y 2.73) no pudo entrar en acción, pero tanto Wade Miller (16-8 y 3.40) como Dave Mlicki (7-3 y 5.09) hicieron formidables trabajos. El menos efectivo fue Shane Reynolds, pero el gran pegón de Houston fue el debilitamiento total sufrido por su alineación.

Hay una movida que aún se le discute a Dierker. Fue cuando trajo a Mike Jackson en lugar de Octavio Dotel, quien se ha convertido hoy día en uno de los mejores “setup-man” del juego. Eso estuvo mal. A Jackson lo castigaron, y ahí los Astros pudieron haber iniciado adelante.

Pero Dierker no es culpable de lo miserable que lucieron los “Asesinos B” Craig Biggio (.130), Lance Berkman (.167) y el propio Jeff Bagwell, quien no empujó ni una sola carrera en la serie.

Houston fabricó 6 carreras, y en cambio permitió 14. Así no hay manera de imponerse.

Y mientras los Bravos tratarán de demostrar que son algo más que un club de 88 victorias en la fase regular, los Astros han regresado a su casa una vez más, cargados de frustración y pensando en las movidas que deberán hacer para garantizar un regreso a un sitio en el que no ganan.

Dice Peter Gammons que deben buscar un nuevo jardinero central, mayor velocidad y terminar de desarrollar su pitcheo joven. Dierker probablemente no será parte de este proceso, se supone, porque obviamente, sigue siendo más cómodo prescindir del manager que de 25 jugadores.

Ese staff con chavalos como Miller y Oswalt, más Ryenolds y el mismo Mlicki no lucía mal. Tampoco el line up con Biggio, Bagwell, Berkman, Alou e Hidalgo, más el bullpen con Dotel y Billy Wagner. Sin embargo, volvieron a mostrar inhabilidad para ganar en play offs.

Y alguien tiene que pagar los platos rotos… En el pasado, Houston fue sinónimo de pitcheo. Por ahí pasaron J.R. Richard, Nolan Ryan, Mike Scott, Joe Niekro y hasta Randy Johnson, pero esta vez se miraba buen balance. No obstante, eso no bastó para derrotar a los Bravos.  

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