Don “Polito”, mientras habla de conquistas amorosas y de sus andanzas como cantor en la tierra chontaleña

Las raras teorías amorosas de “Polito” Amador Oporta

Este chontaleño cantor afirma que en cosas del amor lo que abunda no daña y antes bien resulta beneficioso para hombres y mujeres. “Hay que tener varias llantas de repuesto para evitar sufrir por cualquier ponchadura en el camino del amor, lo importante para un hombre es no sufrir por una mujer”, dice “Polito”, abrazado […]

  • Este chontaleño cantor afirma que en cosas del amor lo que abunda no daña y antes bien resulta beneficioso para hombres y mujeres. “Hay que tener varias llantas de repuesto para evitar sufrir por cualquier ponchadura en el camino del amor, lo importante para un hombre es no sufrir por una mujer”, dice “Polito”, abrazado a su guitarra.

Mario Fulvio [email protected]

“Polito” nació predestinado para ser Pescador de Amores.

Podríamos agregar que “pescador en terreno seco”, pues sus redes y anzuelos no los lanza en el agua sino en tierra bruta, allá por los llanos y montañas de Chontales.

¿Qué tipo de carnada usa “Polito”? Sin duda de la mejor, pues, según propia confesión, ha tenido más de ochenta mujeres y maneja de manera permanente ocho novias en “su corral sentimental”.

La sangre le “borbotella” de amor a “Polito”, por algo nació en la comarca de Aguas Calientes, y precisamente en un lugar llamado “El Hervedero”, seis kilómetros al norte de Juigalpa.

Si a esa disposición psíquica agregamos que Leopoldo Amador Oporta “rasca” con alguna facilidad la guitarra, y que al fin y al cabo —viéndolo bien de cerca— no es más feo que otros chontaleños, nos encontramos con un fenómeno erótico mezcla de Juan Tenorio con Juan Charrasqueado, por aquello de la mezcolanza racial que dejó la controversial hispanidad.

Nació “Polito” un 15 de noviembre de 1936. No es, pues, un pollito implume ni un repollo zarandeado. “Estoy en el justo medio y a la justa medida, no me quejo, y si me quejo es del gusto”, dice.

Este hombre cenceño, moreno, aindiado y tranquilo como el agua mansa, es el “Trovador errante de Chontales”. “Errante, porque desde que tuve uso de razón comencé a trabajar como peón, machetero, maderero, aserrador, ordeñador, carretero, albañil y maestro de obras. En esas labores he viajado por Managua, Villa Salvadorita, San Ramón, Muy Muy, Boaco, El Rama, Bluefields, Puerto Cabezas…”

Atado a esa guitarra, me imagino que usted tiene los siete vicios del garrote.

Pues vea que no. En mi vida jamás me piqué, nunca me fumé un cigarrillo. Dios me dio esa dicha, porque los músicos llegan a veces al límite de tener una vida desgraciada. Yo sé convivir con la gente, soy muy querido por los juigalpinos, conozco a todo el mundo y mi nombre es grato en todas partes.

CUANDO SE VIVE Y SE LEE AL MATEADO

Mi papá todavía vive, se llama Encarnación Amador Suazo, tiene 98 años, mi mamá murió en el 85. Éramos once hermanos, pero ahora sólo quedamos ocho que viven en finquitas, allá por el lado del Espavel”.

¿Fue usted a la escuela, don “Polito”?

Sé leer al mateado, que no es como leer cuando uno está en una escuela, sino leer como nos enseña la necesidad y la vida… se escribe como se oye, sin ortografía ni otras reglas. Porque resulta que cuando otros niños andaban en la escuela mi mamá nos ponía a dar de comer a los chanchos, a halar agua, a ordeñar, a chiquerear, y más grandecitos a la agricultura, a sembrar, aporcar, cosechar y otras cosas más. Ya al cumplir 17 años decidí darme vida propia.

Y ese gusto por la música, ¿qué origen tiene?

¡Ahhhh! Desde cipote. Mi papá sabía unos signos, mi hermano mayor también. Yo adoro la música romántica. Nunca le canté ni al gallo ni a la yegua ni al caballo. Es decir, no canto rancheras. Yo canto música romántica, esas canciones que tienen sentido, que hacen vivir, como “Sin ti”, de Los Pachos, “Toda una vida”, las de Luis Arcaraz.

Me dicen que has sido muy mujerero, que tuviste como 80 mujeres y un montón de novias.

Es cierto. Sin machismo puedo decirle que siempre tuve a mano por lo menos ocho novias. A mí me importaba poco que una mujer me dijera que me dejaba, porque siempre tuve quien me quisiera. Yo nunca rogué a una mujer, jamás en mi vida, porque me sobraban. Muchas veces deseaba que me dijera que ya no quería seguir conmigo, para seguir adelante.

Pero tener muchas novias o mujeres implica muchos gasto.

Pues es mejor ser pobre. Fíjese que cuando tenía 18 años un hombre ganaba dos pesos, dos cincuenta diario, y yo ganaba 84, pero no me arrugaba ante el trabajo. Nunca perdí un día de trabajo… ¡Jamás! Ahora diario estoy aquí, para cantar donde me lleven.

Entonces, ¿por qué dice que es mejor ser pobre?

Porque a veces se tiene dinero y no se sabe utilizar. El dinero llama al vicio y muchas veces lo utilizamos para la maldad.

¿Cuál es su secreto para enamorar mujeres?

Hay que saberles decir en la forma que ellas lo merecen. Eso es un arte. Porque hay hombres que no saben ni preparar a una mujer. Y cada mujer es un problema aparte, hay que conocer la particularidad de ese problema, porque todas las mujeres no son iguales. Hay que saberlas tocar donde mejor suenan, como a una guitarra. Por otra parte, no hay mujeres malas. Fíjese que hay prostitutas que son más recatadas y de vocabulario más decente que cualquier dama rica.

En concreto, ¿cuántas novias tuvo?

Increíble. Yo hacía bailes en mi finca y llevaba hasta cuarenta muchachas, y ahí iban mis ocho novias… Y ahí se peleaban y yo no les hacía caso. Cuando alguna me decía que no quería que yo bailara con otra, le respondía: “Es mi invitada, ¿cómo voy a desairarla?”

Pero yo sabía que la que me reclamaba me quería, y que quería caer conmigo… Pero no le daba la razón. Si me decía: “Ahí quedáte con ella”, yo le respondía: “Muy bien, con ella me quedo”.

TAMBIÉN HAY QUE RECLAMARLES

También dan resultado los reclamos, las acusaba de traición y les reclamaba. Ellas me decían: “Es mentira, no te vayas” y por ahí iba la cosa.

Si enamorar a una mujer es un arte… ¿qué facetas tiene ese arte?

Hay que entrarles hasta donde uno pueda para que se encariñen con uno. Hay que llegar a ejecutar y no a estar de platónico… Que sepa ella que uno la conoce, que tiene un macho a su orden. La mujer cae por su propio peso, no hay mujer dura, lo que existe son hombres pendejos.

Entonces, el amor es como una tarea que hay que sacar sea cómo sea.

¡Ahhhh… Cueste lo que cueste! Otro absurdo es pretender que la mujer caiga en cualquier lugar… No, hay que buscar el sitio adecuado, donde estemos a solas. La gente estorba. A la mujer le interesa la ejecución, no el bla blá. Y hacerse el baboso uno… y ahí va y ahí va.

Hay hombres que pasan cien años deseando a una mujer, eso no debe ser. La mujer ni lástima les tiene, y ese método no da bola en ninguna parte… Porque debe saber que no hay que enamorarse de la mujer, que es otro factor de importancia. Ni antes ni después de ejecutarla usted debe enamorarse.

¿Ha sufrido usted por alguna mujer?

Nunca… Nunca… Si una mujer me la pega es porque no me quiere, ¿por qué voy a estar con una mujer que no me quiere? Para eso tengo otras. Yo me quiero primero, después quiero a la mujer.

Parece que usted ha llegado a tener un amor muy estándar, el mismo amor para todo, ¿no aburre eso?

Bueno, yo me casé. Dilaté doce años casado. Pero es babosada. Me decía un músico que se llama Chico Díaz: “Hombré, Polo, ¿qué cosa es ser chocho y qué cosa es ser pendejo?” Yo le dije: “Chocho podés ser vos si una mujer te la pega y no te das cuenta, pero pendejo serías que te des cuenta y sigás con ella”.

Yo nunca diré que las mujeres son malas, no. Lo que me gusta es que sean mujeres, lo demás es secundario.

¿Qué mujer es mejor, la chontaleña, la managua, la boaqueña, la de la Costa o de qué lugar?

Es difícil decir. Yo tuve en San Pedro una mujer que me gustó cien veces. Se llamaba Leonor, era de Acahualinca. Yo tenía unos 32 años y púchica… ¡Qué mujer! Pero se fue. La dejé ir porque mis armas son la comprensión, pero también el desapego.

En todo ese berenjenal de mujeres, ¿cuántos hijos tuvo?

Como nueve. Pero recomiendo no tener tantos porque la vida no está fácil. Antes tener hijos era un capital… Ahora no. Fui hombre que sólo tuve hijos con la que me casé.

¿Y cómo logró cazarlo una mujer?

Le voy a contar. Yo vivía con tres, Juana, Gladis y Mercedes, y esa era mi novia oficial, la había pedido. Nunca había pedido a una mujer.

Hijuepúchica, y sale la Gladis embarazada. Huep… y ya tenía como cuatro meses y el papa se da cuenta. Yo sabía que me iban a casar a la fuerza y me voy para donde ella y le propongo casamiento. En una semana me casé.

¿Cuánto ha contribuido este chunche (la guitarra) para sus conquistas?

¡Ahhhhh! Son cualidades especiales. Pero ha sido una inmensa ayuda, y eso que toco de oído. Pero incluso me atrevo a componer como lo hice allá en la Costa Atlántica a una mujer impresionante de apellido Miller, esa canción se llama “Brisas del mar” y dice así:

Brisas del mar

En una tarde que yo te encontré

Donde me diste tú el corazón

Y en cambio mi amor te entregué.

Es que esas costeñas son cosa seria… ¿verdad?

Es cierto… Era una mujer negra tan hermosa que hasta la miraba blanca.

¿En ese plan, has amado a alguna mujer “Polito”?

A muchas… Quererlas a todas, amarlas a ninguna. Si se te cae un nacatamal bien hecho, pues se comen frijoles. Pero usted no está con hambre… En la abundancia es que está lo bueno.

Va a llegar a una edad en que va a necesitar de atenciones y no las va a tener…

Tengo unos buenos hijos. Hay que vivir preparado.

¿Golpear a una mujer?

Jamás. La mujer es el complemento. Pero si usted vive un mes con una mujer es para disfrutar, pero no para vivir en pleito. Hay unos que viven años y años y no la disfrutan, eso está como comer sin hambre. Yo no estudié, pero la universidad de la vida es tan sabia que lo enseña todo.

A la mujer, dice un dicho, hay que pedírselo, que si no se lo da se lo agradece. El hombre que habla mal de una mujer no tuvo madre. A la mujer se le canta música que tenga sentimientos. El hombre debe ser de pocas palabras para la mujer, es fácil meter la pata si se es hablantín.   

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