- Hospitales y laboratorios privados en EE.UU. no tienen capacidad para identificar el bacilo
EFE
WASHINGTON.- La muerte de un hombre afectado por una infección de carbunco en Florida la semana pasada, ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar los sistemas de identificación de esta bacteria en EE.UU. para prevenir ataques terroristas con armas biológicas.
Las autoridades federales, que han incrementado la vigilancia de los laboratorios tras los atentados del 11 de septiembre, han expresado su preocupación porque el único laboratorio con licencia para elaborar una vacuna contra la bacteria afronte problemas para su producción.
SOLAMENTE EL EJÉRCITO POSEE VACUNA
La vacuna que quiere producir el laboratorio requeriría un total de seis inyecciones en un período de 18 meses.
El laboratorio, que pertenece a BioPort Corporation, ha sido el único suministrador de la vacuna contra el carbunco para el Ejército, pero no ha producido una sola dosis desde 1998, debido a que, entre otras cosas, no ha logrado pasar las rigurosas inspecciones de la Dirección de Alimentos y Fármacos de EE.UU. (FDA).
Según el diario The New York Times, el laboratorio, ubicado en el Estado de Michigan, no pasó las inspecciones de la FDA en 1999 ni el año pasado, debido a “problemas de documentación y de procedimiento para el almacenaje” de la vacuna contra el carbunco, conocido en inglés como “ántrax”.
El senador republicano por Arkansas, Tim Hutchinson, un acérrimo crítico de la empresa, advirtió el año pasado que el historial de la empresa fabricante “es un desastre” que está costando millones de dólares a los contribuyentes en EE.UU. y “pone en peligro la seguridad de nuestras tropas”.
EL OTRO LABORATORIO ESTÁ EN INGLATERRA
Durante la Guerra del Golfo Pérsico, miles de soldados estadounidenses recibieron la vacuna contra el “ántrax” producida por el laboratorio.
La única otra fabricante de la vacuna se encuentra en Inglaterra, según una portavoz de BioPort, Kim Brennen Root, citada por el diario.
Tras los atentados del mes pasado en Nueva York y Washington, los 220 empleados del laboratorio trabajan febrilmente porque “hemos profundizado nuestro compromiso”, dijo la portavoz.
Según los expertos, el “ántrax” o carbunco, que suele producirse entre animales, sería una de las armas predilectas en una posible guerra biológica.
El hombre que murió el viernes en Florida, un fotógrafo de 63 años, contrajo la infección al inhalar la bacteria, y las autoridades descartaron que se trate de un acto terrorista, indicando que es un caso “aislado”.
LAS VARIANTES DEL BACILO
La variante inhalada del ántrax es la más peligrosa de las tres en las que puede producirse el contagio y no se había documentado un caso en EE.UU. desde 1976.
De la variante cutánea, que se adquiere por contacto de las esporas del bacilo del carbunco con la piel, se registró un caso en Texas el año pasado.
Hasta ahora, los hospitales y laboratorios privados en EE.UU. no tienen la capacidad de identificar la bacteria del “ántrax” y otros microbios que pueden utilizarse en una guerra biológica.
Es por eso que esas instituciones tienen órdenes de enviar las bacterias “sospechosas” al Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades, en Atlanta (Georgia).