César Corrales
Fue la expresión utilizada por el escritor para transmitir sus sentimientos encontrados e imprimirlos en un libro, esa misma expresión nos lleva a muchos nicaragüenses a pensar en un fatalismo, donde no existe retorno.
Hasta qué punto hemos llegado que por más que pensamos, hablamos y soñamos con una democracia en el país, los intereses partidarios y personales, no nos permiten ver más allá de dos opciones: el peor y el menos peor.
En cierta ocasión conversaba con una persona que aprecio mucho y le manifesté mi aptitud reacia hacia las votaciones, él me decía: “ahora, debemos votar por el menos malo”.
No, mil veces no, ¿hasta cuándo vamos a vivir con esa mentalidad? ¿Hasta cuándo vamos a caer en el juego de que si te corrés te mato y si te quedás te mato?
Por favor Nicaragua, necesitamos una verdadera tercera vía, abrir nuestros horizontes, llevo años residiendo en Costa Rica, ejemplo de democracia, donde no se toma en cuenta a lo menos peor, si no a lo mejor.
Nicaragua no se merece lo menos peor, se merece lo mejor
Residente en Costa Rica