Ligia Noguera
En algunos sectores de la capital, unos ciudadanos —que por sus rostros asoleados de desesperanza deben ser desempleados—, portan unas bisagras con la fotografía del candidato a la Presidencia por el PLC, don Enrique Bolaños.
Uno de los que porta la propaganda me dijo con un tono no muy convencido: “aquí estamos trabajando y para que mire que don Enrique antes de ganar nos está dando empleo”. Si este es el tipo de empleo que va a generar un eventual gobierno liberal, imaginémonos cuántos “trabajadores” tendrá la economía nicaragüense.
Por supuesto que esto dice mucho de la calidad moral y humana de estos señores que no deberían seguir jugando con el hambre de la gente. Los nicaragüenses somos gente sencilla pero inteligente y sabemos muy bien cuál es el trato que ellos dan a los pobres.
Si no que diga don Enrique, ¿cuándo en su opulenta vida se había dado una “vueltecita” por La Chureca? ¿Cuándo había visitado las polvorientas calles de barrios humildes de Managua? ¿Se habrá dado cuenta que hay niñas y niños que no van a la escuela?
¡Ah! ¿Y qué dijo de los altos salarios que reciben los funcionarios de su enrojecido gobierno? ¿Y La Chinampa, el Banic, el NarcoJet y el caso Jerez? ¿Ya se dio cuenta de eso don Enrique? Si lo sé yo, ¿por qué él no?