Thomas Salomón Ríos Escobar
Los ciudadanos estamos esperando el golpe de timón que enrumbe a nuestro país por el sendero de la democracia, donde las componendas políticas no sigan reviviendo la pesadilla que siempre hemos padecido y que de alguna ma-nera ha influido en el ánimo de los ciudadanos a la hora de elegir a las personas indicadas para regir los destinos de la nación.
Los nicaragüenses hemos sufrido muchos atropellos, guerras, terremotos, calamidades, que han obligado a emigrar a muchos ciudadanos, convirtiendo a nuestros coterráneos en emigrantes que sueñan volver algún día a la tie-rra que los vio nacer, y para lograrlo necesitan un gobierno que sea capaz de seguir promoviendo la paz, el desarrollo y la democracia que disfrutan nuestros vecinos.
En el Antiguo Testamento: Oseas, cap. 4, versículo 2, leemos: “Sólo hay juramentos en falso y mentiras, asesinato y robo, adulterio y violencia, crímenes y más crímenes”.
Es un llamado de Dios para los sacerdotes y los principales del pueblo de Israel que no quieren ni de conducta, ni de corazón volver a Dios, puesto que no lo conocen porque su orgullo los condena a vivir en el pecado.
El hombre lamenta sus errores, pero su sinceridad no es tan real para que deje sus pecados. La obediencia a Dios lleva consigo el respeto al prójimo, a no ser perseguido o ultrajado.
Nuestro pueblo no merece vivir en el destie-rro y estamos a tiempo de elegir un buen gobierno que nos permita seguir reconstruyendo la patria que todos hemos soñado para que algún día volvamos a estar juntos con armonía y paz con Dios y nuestros hermanos.