Científicos chinos revelaron que han comenzado a usar agua de mar para irrigar cultivos genéticamente modificados de tomate, berenjena, y chile en las extensas playas y las tierras salinizadas de su país, anunció el periódico The China Daily.
El arroz y la colza serían los siguientes cultivos en la lista del grupo de investigadores de la Universidad de Hainan, en la isla de Hainan, quienes desarrollaron esta técnica.
Los científicos trabajan en la transferencia de genes de plantas que sobreviven en ambientes saturados de sal hacia los cultivos deseados, dijo Lin Qifeng, el principal científico del proyecto.
El mangle, la planta más tolerante a los ambientes salinos es probablemente parte del proyecto, dijeron científicos de otros países al boletín electrónico PlanetRice.
Este boletín aseguró que un panel de científicos chinos ya aprobó la promoción, a gran escala, de la tecnología.
MUCHOS INCRÉDULOS
Algunos científicos con los cuales PlanetRice tuvo contacto, se mostraron escépticos de que pueda utilizarse agua de mar para la irrigación de cultivos. Otros creen en el informe, pero no están muy seguros que las plantas toleren el agua salada por un período.
The China Daily indicó que las “moléculas biológicas” de las plantas resistentes a la sal fueron transferidas “a través de un tubo de polen” al ovario de las plantas cultivables.
Ray Wyu, profesor de bioquímica y biología molecular en la Cornell University de los Estados Unidos, explicó que “el método del tubo del polen” es una técnica de la biotecnología desarrollada en China, utilizada aparentemente para transferir el ADN no nativo al interior del tomate, la berenjena, y el chile.
“Durante una fertilización normal se forma un tubo de polen, a través del cual el polen viaja al ovario”, explicó Wu.
Con este método, los científicos estarían transfiriendo el ADN total de plantas resistentes a la sal, tales como el mangle, hasta el ovario, para producir una planta transgénica. “Pero no es cierto que las plantas transgénicas serán verdaderamente estables y útiles”, dijo Wu.
“La introducción de ADN extraño agrega millares de genes nuevos, por lo que las plantas pueden continuar segregando durante muchas generaciones. Pero es posible que algún descendiente pueda llegar a ser estable”.
Tomado de Promesa