Edgard Tijerino M. [email protected]
Mientras Inglaterra, aprovechando un balazo de David Beckham desde 25 metros, forzó un empate con Grecia 2-2 en el último grito del drama, asegurando su boleto para la Copa del Mundo, y Brasil, desesperado, busca cómo sacar de los escombros de su tan promocionado “juego bonito”, el arte y las agallas necesarias para vencer a Chile, tres equipos entran descalzos a las brasas en penúltima jornada de la fase eliminatoria correspondiente a la COCACAF: Honduras, México y EE.UU.
Costa Rica se encuentra en palco después de una brillante campaña, ganando 6 juegos con un empate y una derrota para un total de 19 puntos, pero la revancha con México ante 24 mil ansiedades en el Estadio Saprissa hoy, tiene un gran significado, más allá del factor de seguridad obtenido.
Los ticos, que después de avanzar angustiosamente a la hexagonal de la CONCACAF derrotando a Guatemala en un juego extra en Miami, lograron un crecimiento espectacular impulsados por un Pablo Wanchope desequilibrante, y en el Azteca, la cueva del Rey León, derrotaron a México, otrora “El Goliath” de la zona.
Hay, pues, un fondo de vendetta en los mexicanos y una necesidad imperiosa de ganar… Honduras, que hoy contra Trinidad no podrá contar con el lesionado “Tyson” Núñez y con el impetuoso “Rambo” de León, encadenado por un agudo problema personal, es segundo en la tabla con 14 puntos, sólo uno más que los 13 de México y EE.UU.
Por un momento, imaginemos que Costa Rica derrota a México, Honduras a Trinidad y EE.UU a Jamaica… De juntar todo eso, los aztecas quedarían colapsados esperando por Honduras, vencedor de Brasil en la reciente Copa América… Recordemos que hay tres equipos batallando por dos boletos: Honduras, México y EE.UU.
De fallar, México tendría que aferrarse débilmente a una difícil posibilidad en la última fecha: que EE.UU naufrague ante Trinidad mientras ellos derrotan a Honduras, para muchos el más duro de los rivales del área… Sería la segunda más grande tragedia del fútbol mexicano desde su eliminación ante Haití para la Copa de 1974.
Para los mexicanos, se trata de “vencer o correr el peligro inminente de morir”, y por esa razón en Costa Rica, pese a la clasificación asegurada del equipo local, el ambiente que se vive es de choque crucial.
Y es que por largos años, México fue el eterno verdugo de los ticos, así arqueros como Emilio Sagot realizaron milagros, y hoy, se presenta una llamativa oportunidad de cobrarse parte de esa deuda.