Figuras de cacao confeccionadas por doña Melania Argüello, en San Jorge, Rivas.

Las esculturas con cacao de doña Melania Argüello

¡A propósito!.. En este tiempo lluvioso y frío no existe delicia mayor que tomarse un chocolate caliente, espeso y espumoso. Mario Fulvio Espinosa [email protected] Cuando a finales del siglo XI los niquiranos comenzaron a ocupar las feraces tierras de Rivas, paulatinamente fueron cambiando sus costumbres nómadas por otras de tipo sedentario, como eran la pesca, […]

  • ¡A propósito!.. En este tiempo lluvioso y frío no existe delicia mayor que tomarse un chocolate caliente, espeso y espumoso.

Mario Fulvio Espinosa [email protected]

Cuando a finales del siglo XI los niquiranos comenzaron a ocupar las feraces tierras de Rivas, paulatinamente fueron cambiando sus costumbres nómadas por otras de tipo sedentario, como eran la pesca, la caza y la agricultura.

A esta tribu de origen nahoa se le debe el cultivo del cacao, fruto que para ellos constituía un alimento básico que ingerían en forma de una bebida deliciosa, obtenida al tostar y moler la almendra de ese fruto.

La historia señala que el Emperador Carlos V, en cuyos dominios nunca se ponía el sol, era un notable degustador de chocolate, y que sus flotas mercantes de América tenían el encargo de remitirle almendras de superior calidad, que se obtenían de países como México, Colombia, Nicaragua y Ecuador.

No se sabe a ciencia cierta quién inició en Rivas el arte de modelar figuras con la masa del cacao, pero ya para el siglo XVIII manos indígenas confeccionaban pequeñas esculturas que semejaban mazorcas de cacao, animales, frutas y diversos objetos.

A mediados del siglo pasado, una de las personas que con más esmero esculpía esas esculturas era doña María Melania Argüello, residente en San Jorge, el puertecito lacustre cercano a Rivas. Ese arte fue heredado por doña Isabel Argüello Hernández, su hija, que ha mantenido no solamente la fama sino la calidad de las mazorcas de cacao.

El secreto: elegir un cacao de primera que se tuesta en comales y después se descascara en frío. Se revuelve ese grano con canela, azúcar, pimienta de chapa y clavo de olor, así se lleva al molino, se espera que la masa se enfríe y después se le va dando la forma deseada.

Las mazorcas pueden comerse directamente, o bien rasparse para elaborar e ingerir el chocolate que tanto deleite daba a Carlos V.

Si son de su gusto y antojo, la “Dulcería Tradicional” de doña Melania Argüello Hernández está ubicada en San Jorge, frente a la Escuela Nicarao Calli.  

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