El último adiós para Aaliyah

A los 22 años, Aaliyah estaba haciendo un gran trabajo y alcanzando un buen lugar en el mundo de la música, al ocupar importantes lugares en el top-ten de las carteleras musicales. Dos Grammy, dos álbumes de platino y un tercer CD en camino fue parte de esa colección musical que intentó sembrar y que […]

A los 22 años, Aaliyah estaba haciendo un gran trabajo y alcanzando un buen lugar en el mundo de la música, al ocupar importantes lugares en el top-ten de las carteleras musicales. Dos Grammy, dos álbumes de platino y un tercer CD en camino fue parte de esa colección musical que intentó sembrar y que apenas empezaba a cosechar. El afán de esta diva de Detroit iba más allá de vender discos. Desde su inmemorable debut en la pantalla por su papel en el drama de “Romero debe morir”, firmó varias secuelas de películas.

En julio, cuando la revista People le preguntó qué escogería si tuviera que decidir entre una película y una canción, ella dijo: “No quisiera tener que escoger entre ninguna de las dos, pues quiero que mi público me vea como una persona que es capaz de entretener, tanto como actriz como cantante”.

Una ilusión que no se cumplió

No obstante, la vida le arrebató esa ambición el pasado 25 de agosto, después de pasar tres días en la Isla de la Abaco de las Bahamas, donde grababa su último video “Rock the Boat” al estrellarse el avión en que viajaba junto con su equipo de trabajo. El avión salió del Aeropuerto Internacional de Marsh Harbour; se alzó un poco más de 40 pies de altura. De pronto, todo se volvió una bola de fuego.

Cuando llegaron los equipos de emergencia a la escena tenebrosa donde cayó el avión, encontraron a Aaliyah a unos cuantos pies del fuselaje. Yacía junto a cinco más. Aaliyah murió instantáneamente. Después del accidente, la lista de preguntas sin contestar parece no terminar.

Los informes de la prensa han proliferado. Unos dicen que una parte del avión falló; otros, que el avión iba sobrecargado con nueve pasajeros, además de su equipaje personal. Pese a todas esas especulaciones, nada se ha logrado esclarecer.

El reposo de sus restos

Mientras tanto, Aaliyah reposará junto a su abuela Mintis L. Hicks Hankerson, a quien ella le dedicó el CD titulado con ese mismo nombre. “Sus padres están abatidos”, dice el primo de Aaliyah, Jomo Hankerson, de 31 años y presidente de Blackground Records, la compañía disquera que produjo sus álbumes y agrega, “ella era la princesa de la familia, nuestra pequeña niña”.

Los Haughtons, ambos de 50 años, no podían creer tan atroz noticia. Alguien los llamó para decirles de su muerte. Usualmente, cuando Li Li como ellos solían llamarla, viajaba, iba acompañada de su hermano Rashad o su primo Jomo, cuyo padre es el fundador de la casa disquera. Sin embargo, esta vez ella estaba sola con su equipo de trabajo. Eran seis en total.

Un matrimonio que no pudo ser

El novio de la cantante, Damon Dash, de 30 años, estaba entre los acongojados por su muerte. “Ellos eran verdaderos y buenos amigos”, dice su publicista Lizzie Grubman. Incluso, se rumoraba que se iban a casar tan pronto ella tuviera tiempo libre… “Estoy destrozado”, comentó el abatido novio.

Ella, en cambio, había declinado hablar en público sobre Dash. Incluso, trató de mantener la relación en secreto. Varias revistas habían publicado que estaba casada y ella siempre lo negó enérgicamente.

Los últimos días de grabación

Los días y las horas antes del accidente habían sido felices y productivos para Aaliyah. La grabación video “Rock the Boat”, había comenzado el 22 de agosto en Miami y le requirió más de nueve horas diarias de trabajo. “Al principio, ella estaba muy nerviosa al grabar bajo el agua”, dice el asistente de producción Norman Sadler, de 33 años, aunque dice: “pero una vez ella se sintió a gusto, pasaba hasta cuatro horas bajo el agua”.

Los pormenores del accidente

Un piloto de avión, Claude Sawyer, de 25 años, fue quizás el único testigo del accidente. “Todo pasó tan rápido. Fue cuestión de segundos. El avión se levantó a unos 5,000 pies de la pista de aterrizaje, se alzó entre los árboles, giró a la izquierda y luego se fue a pique. De pronto, todo se volvió llamas y el avión saltó por el aire. Era un Cessna 402 Businessliner. “Lo que vi fue una bola de fuego por debajo de los árboles”, relata. El impacto destruyó la parte delantera del Cessna, dañó seriamente las alas y partió el fuselaje en tres partes.

El personal de emergencia encontró muerto en los controles al piloto Luis Antonio Morales III, de 30 años y al guardaespaldas de Aaliyah, Scott Gallin, de 41 años, estaba apenas con vida en una de las piezas del fuselaje. Murió minutos más tarde. Aaliyah y los otros seis pasajeros estaban en el suelo; cinco de ellos calcinados.

A la hora de su muerte

En los momentos en que se produjo su muerte, Aaliyah tenía un horario bien apretado. Estaba promoviendo y filmando su nuevo álbum, “Damned”, que se lanzará a principios del próximo año. Las largas horas de trabajo nunca parecían desconcertarla. “Ella emanaba confianza sin ser arrogante o descortés”, dice el productor de MTV, Curtis Waller, quien conoció a Aaliyah en 1994. “Ella era afortunada y lo sabía”.

Su sólida ética laboral y actitud optimista se observaron desde que tenía 11 años cuando perdió la competencia del programa “En Búsqueda de una Estrella”. “Esa experiencia me enseñó a ser rechazada; a saber que uno no siempre gana; que algunas veces se pierde”, habría dicho en esa ocasión.

Y después de su deceso…

“Aaliyah tenía una visión refrescante para ser alguien tan joven; sentía un verdadero respeto por el arte y las personas mayores. Y pese a su muerte, sigue manteniendo un buen rating y una buena reputación por ser una chica normal del Colegio de Secundaria de Detroit”, comenta Jomo.

“Era una persona con los pies muy puestos en la tierra”, dice su compañero de clases, Mark Terry, de 23 años. Ella invitó a todos sus compañeros de clase a participar en un video de MTV y algunos de ellos, a bailar con ella en una gira.

Después de recibir su nominación al Grammy en 1999 por “Are You That Somebody”, hizo que ella se volviera hacia la pantalla dorada. “Aaliyah quería hacer de todo”, dice Jomo Hankerson. “Ella soñaba con los Oscar y soñaba con tener el talento al estilo de Warner Bros. Pictures”.

A pesar de su fácil romance con la cámara, Aaliyah mantuvo un bajo perfil. Algunos de sus vecindarios ni la conocieron. “Ella no quería usar su vida privada para vender su trabajo. Ella quería que su trabajo hablara por sí mismo”, dice el editor de Bive, Emil Wilbekin.

Un potencial a medio vivir

“Glamorosa, muy misteriosa. Interesante. Tenía todo el potencial para ser la próxima Whitney, Madonna o incluso, Jennifer López. Tal vez. No obstante, Aaliyah estaba contenta con ser ella misma y seguir su propio guión. Tal vez ello se debía a que era muy joven, pues no tuvo la picardía de saborear cada momento que le brindaba su fama”.

“Se empeñó mucho por lograr lo que había producido a una corta edad: 22 años. Además, llevaba una vida absolutamente encantadora”, finaliza su primo Jomo. Así, quedan las cenizas de una cantante que quiso ser grande; que luchó por ganar un espacio propio y su vida, aunque corta, le dio grandes satisfacciones. Eso se lleva Aaliyah o tal vez eso sea lo que nos deja: una leyenda de desazón y empeño.

Traducción: Ivet Cruz

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