Matan a joven nica en Guatemala

Familia sufre porque no puede repatriarlo Mario Sánchez P. [email protected] Un joven nicaragüense que había llegado a Guatemala hace apenas cuatro meses para trabajar, mantener a sus dos hijos y ayudar a su familia, fue asaltado y apuñalado el 24 de septiembre, y murió la madrugada del 2 de octubre. Los familiares dijeron que el […]

  • Familia sufre porque no puede repatriarlo

Mario Sánchez P. [email protected]

Un joven nicaragüense que había llegado a Guatemala hace apenas cuatro meses para trabajar, mantener a sus dos hijos y ayudar a su familia, fue asaltado y apuñalado el 24 de septiembre, y murió la madrugada del 2 de octubre.

Los familiares dijeron que el cadáver no ha sido repatriado porque la Embajada de Nicaragua en Guatemala y la Cancillería nicaragüense no les han ayudado.

La víctima de la delincuencia fue Alfredo Rodríguez Centeno de 29 años, apuñalado en el cuerpo y el cuello con intenciones de cortarle la yugular, por asaltantes que lo encontraron en una calle de la zona 12 de Ciudad Real, Guatemala.

No fue posible conocer la versión de la Cancillería porque el Estado cierra al mediodía, y el vocero de la institución no respondió un mensaje que se le dejó en su celular.

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Según Rubí Dassoiuki Centeno, hermana del joven asesinado, el cuerpo de su hermano se encuentra en la morgue de la Funeraria Monte de los Olivos de Guatemala, que exige el pago de los honorarios por embalsamar el cuerpo, y el retiro del mismo, pero la familia no tiene los 1,200 dólares que se necesitan para sepultarlo en Managua.

Dassoiuki Centeno explicó que ella visitó la Cancillería y pidió ayuda para los trámites de repatriación del cadáver y sufragar los gastos de traída del cuerpo, y que igual gestión hicieron otros familiares en el Embajada de Nicaragua en Guatemala.

Dijo que la única respuesta que recibieron en Managua y en Guatemala fue recibirle la documentación que demuestra la identidad del joven asesinado en aquel país, pero que le negaron ayuda económica para traer el cuerpo.

Relató que su hermano llegó en mayo a Guatemala, con el sueño de encontrar un trabajo que le permitiera mejorar las condiciones de vida de sus dos niñitos y apoyar a su familia.

En comunicaciones recientes el joven les dijo que estaba muy alegre porque estaba trabajando en una discoteca, y que últimamente se dedicaba a vender queso.  

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