- Sammy Sosa convierte proeza en rutina
Edgard Tijerino M. [email protected]
Roger Maris murió en 1985, seguramente con un rostro apacible y una leve sonrisa, pese a que un año antes, cuando obtuvo el 43 por ciento de los votos para Cooperstown, muy por debajo del 75 por ciento requerido, se convenció que, nunca sería un miembro del Salón de la Fama… Su gigantesco 61, en la columna de jonrones de 1961, había permanecido inalcanzable, pero no bastaba.
Eso sí, murió con la satisfacción y el orgullo de saber que era el único bateador en la historia con más de 60 jonrones en una temporada… Los puristas del béisbol, nunca le perdonaron haber superado la marca establecida por Babe Ruth en 1927, y el Comisionado Ford Frick, fue más allá manchándole con un asterisco su espectacular esfuerzo. Él utilizó más juegos que el gran Bambino.
En 1985, es decir 24 años después de estar involucrado en millones de interminables discusiones, Maris dobló su rey, se fue del escenario atrapado por el cáncer, sin haber visto a otro bateador de poder, amenazar consistentemente su récord… Si se le hubiera podido hacer una entrevista “post-morten”, posiblemente hubiera dicho: nadie podrá hacerlo.
En 1985, McGwire no había debutado en Las Mayores… ¡Cómo se hubiera escalofriado Maris al verlo batear 49 jonrones en su primer año!… Sammy Sosa todavía estaba más lejos y esperó 1989 para presentar credenciales. Conocía de Maris su número mágico, el 61, y no soñaba por supuesto, llegar a ser el bateador destructivo en el que se convirtió posteriormente.
McGwire y Sosa pulverizaron el récord de Maris en el 98 conectando 70 y 66 jonrones… ¡Oh, no!, hubiera exclamado, llevándose sus manos a la cabeza, el bateador zurdo que formó con Mickey Mantle, una pareja de 115 jonrones en aquella campaña explosiva de 1961.
Pero, ¿qué tan impactado estaría Maris viendo a McGwire y Sosa convertir en rutina una proeza que parecía irrepetible?… Menos mal que “Big Mac” con su espalda adolorida y aguijoneado permanentemente en una de sus rodillas, no pudo seguir siendo tan demoledor, pero Sosa, todavía entero físicamente, continuó arrancando brazos de pitcheres mientras tumbaba verjas.
Sammy conectó 66 en 1998 y 63 en 1999 persiguiendo fiera y espectacularmente a McGwire… En el 2000, con “Big Mac” reducido a la mitad del calendario, Sosa sólo se esforzó por disparar 50 y derrotar por una nariz a Bonds, sujetado en 49.
En este 2001, Sosa, bateador de 20 jonrones en un mes durante su explosión de 1998, registró un arranque discreto bateando 7 jonrones en abril, 8 en mayo y 11 en junio… El hombre de los reflectores era Bonds con un ímpetu brutal y su perseguidor no era Sosa, sino el sorprendente Luis González.
Con 9 jonrones en julio y 17 en agosto, Sammy creció como amenaza y Bonds sintió que el piso se le movía… Todos esperábamos ver a Sammy lanzado al asalto en septiembre, y aunque logró su tercer partido de 3 jonrones, sólo pudo conectar 7 en ese mes amputado por la tragedia… Dos más iniciando octubre y Sammy ha llegado a 61 por tercera vez en su carrera. La pregunta obligada es: ¿Cuántas veces más lo hará Sammy que cumple 33 años el 12 de noviembre?
Lo siento por Maris, nunca lo hubiera imaginado.
SAMMY MATADOR
Un jonrón más, y Sammy totalizará 240 en cuatro temporadas consecutivas. Con McGwire lesionado y envejeciendo, aproximándose al retiro, ¿Quién otro podría lograr algo parecido?.
Durante su carrera de 12 temporadas, Maris conectó 275 jonrones y con excepción de la súper actuación de 1961, nunca disparó 40. Una marca difícil de igualar: batear 60 o más jonrones en tres temporadas y no poder capturar el liderato en ninguna de ellas.