- Su régimen ofreció algunos derechos políticos a tribus y a las mujeres
Redacción Central/ EFE
El depuesto rey afgano Mohamed Zahir Shah, de 86 años, es visto por algunos países y organizaciones como el único capaz de aglutinar a todas las facciones afganas para lograr una alternativa al régimen integrista talibán.
De etnia pashtún, al igual que los Talibán, y lengua darí, el dialecto persa afgano, Zahir Shah ha representado siempre la unión entre el sur, de etnia pashtún, y el norte, con gran presencia de tayikos y otras minorías. Incluso, el rey afgano en el exilio, que gobernó durante 40 años (1933-1973), no ha descartado la presencia de los talibán en un futuro ejecutivo de emergencia.
Nacido el 15 de octubre de 1914 en Kabul, Zahir Shah cursó sus estudios en esta ciudad y en Francia, país donde pasó gran parte de su juventud y donde su padre, el que sería rey Nadir Shah, era embajador.
En 1930 regresó a Afganistán, cuando su padre subió al trono, y llegó a ocupar el puesto de asesor del Ministro de Defensa.
MONARCA A LOS 19 AÑOS
Tres años después, Zahir Shah tuvo que ocupar el trono con sólo 19 años, horas después del asesinato de su padre a manos de un estudiante hazarí, aunque durante la primera parte de su reinado el poder fue ejercido por sus tíos Mohamed Hasim y Majmud Ghazi.
Tras la Segunda Guerra Mundial, durante la que consiguió mantener a Afganistán en una posición de neutralidad y que no perdiera territorios, el rey inició un proceso para concentrar el poder en sus manos.
ALGUNOS DERECHOS POLÍTICOS
La Constitución de 1964 trae adelantos al país, como elecciones libres, un parlamento y mejoras del estatus social de la mujer. Los partidos políticos no fueron legalizados, pero sí tolerados.
Zahir Shah fundó la primera universidad moderna de Afganistán, que durante su reinado disfrutó de un período de estabilidad y prosperidad, e impulsó las relaciones con los países occidentales.
Esta modernización, sin embargo, no impidió el resurgimiento de luchas entre las tribus rivales.
El 17 de julio de 1973, mientras se encontraba en Italia recibiendo atención médica, el monarca fue derrocado por un golpe de Estado orquestado por su primo y cuñado, el ex primer ministro Mohammed Daud, que contó con el apoyo de sectores comunistas.
Daud proclamó la República y expulsó al rey, que tuvo que exiliarse en Roma y abdicar un mes más tarde.
COMUNISTAS TOMAN EL PODER
Tras su derrocamiento, Afganistán entró en una espiral de guerras y violencia. En abril de 1978, Daud fue asesinado durante el golpe de Estado militar comunista, que instauró un régimen marxista en el país.
La situación de Afganistán se deterioró aún más cuando tropas soviéticas invadieron en 1979 el país para mantener en el poder el gobierno comunista.
La invasión soviética, que duró 10 años, fue combatida por diversos grupos integrados por miles de muyahidín (soldados de la Guerra Santa), entre ellos Ossama Bin Laden, considerado por Washington el principal sospechoso de los atentados terroristas del pasado 11 de septiembre en EE.UU. Posteriormente, los Talibán se enfrentaron al resto de facciones afganas y se hicieron con el control del país, donde instauraron un régimen integrista.
En 1988, cuando la URSS estaba decidida a retirar sus tropas de Afganistán, se especuló sobre una vuelta del depuesto rey al poder, que contaba con el apoyo de la ONU, Moscú y la mayoría de los afganos.
El 4 de noviembre de 1991, sufrió un atentado que casi acaba con su vida, cuando un supuesto periodista de origen angoleño lo acuchilló en su villa en las afueras de Roma, para evitar que volviera a reinar en Afganistán.
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