William Briones Loáisiga [email protected]
Delegados de 13 países asisten al V Congreso Latinoamericano de Humanidades “La ética en el inicio del siglo XXI”, que se realiza en Granada desde el pasado 25 de septiembre, evento que “reviste especial importancia por la situación traumática que vive el mundo entero, a partir de los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre”, expresó el filósofo Alejandro Serrano Caldera.
Los asistentes a dicho congreso, impulsado por la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), concluirán mañana viernes con una declaración de condena a los actos terroristas.
“Un sentimiento de indignación y angustia prevalecen por todas partes, generando una sensación de incertidumbre sobre el futuro y una conciencia crepuscular sobre la existencia y la condición humana. Nunca, como ahora ha sido más apremiante la ética como referente necesario de la conducta humana, ni más acuciante la necesidad de las humanidades, como cuerpo de valores y principios sobre los cuales sustentar la vida contemporánea”, consideró Serrano.
“RESCATAR ESPERANZA”
Dijo que es obligación y una oportunidad de todos los pensadores e intelectuales latinoamericanos “rescatar la esperanza en el destino del ser humano sobre la tierra y reafirmar los valores de tolerancia y de respeto a la diferencia”, expresó.
Señaló que el siglo XXI se hizo presente en forma brutal y trágica ante la conciencia de una humanidad dolida y doliente, con los recientes sucesos de Nueva York y Washington.
“Los símbolos del terror están eternizados en las pantallas de las televisiones de todo el mundo. Los aviones de transporte civil estrellándose contra las Torres Gemelas, los muñequitos trágicos, seres humanos con amores, pasiones, esperanzas y su propia historia personal, lanzándose al vacío, no para salvarse, sino para matarse, no para vivir, sino para morir, para escoger su propia muerte, para decidir su propio horror”, reflexionó Serrano.
Serrano indicó que el mundo exige castigo, pero no venganza. “La sangre inocente no se lava con sangre inocente. Hacer justicia es el primer paso para cauterizar profundas y difíciles heridas, pero hay que evitar el peligro de componer un escenario de guerra de civilizaciones, de guerra religiosa, de Oriente contra Occidente y viceversa”, dijo.