María Luisa AzpiazuEFE
WASHINGTON.- El presidente de EE.UU., George W. Bush, hizo ayer caso omiso de las críticas vertidas desde distintos sectores contra el trabajo de la CIA, y en una visita a su cuartel general en Langley (Virginia) reiteró su “plena confianza” en la Agencia Central de Información.
La visita de Bush a Langley representa un claro intento de reforzar la moral del personal de la CIA en estas horas bajas, en las que el presidente les animó a seguir trabajando contra el terror.
De esta forma, la Casa Blanca quiso correr un tupido velo ante las críticas que culpan a la CIA por su incapacidad de predecir los ataques que el 11 de septiembre se cobraron la vida de casi 7,000 personas en Washington, Nueva York y Pensilvania.
Algunos sectores clave de Estados Unidos, entre ellos el senador Richard Shelby, republicano por Alabama y vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado, han criticado el trabajo de los servicios de inteligencia, y especialmente la forma en la que el director de la CIA, George Tenet, ha manejado esta situación.
En opinión de Shelby, al director de la CIA, George Tenet, “el trabajo se le ha escapado de las manos”, por lo que el gobierno debe replantearse su competencia para continuar en el puesto.
Shelby fue claro en sus comentarios, y aseguró que en estos momentos la CIA necesita una “persona que realmente pueda manejarla, alguien de la estatura de Colin Powell (secretario de Estado) o de Donald Rumsfeld (Defensa)”.
Sin embargo, según dejó claro Bush en un emotivo discurso respondido en varias ocasiones por cerradas ovaciones de los empleados de la Agencia, el Presidente tiene “completa confianza y fe” en los líderes y en los funcionarios que trabajan en los servicios de inteligencia de Estados Unidos.