- Contrario a las expectativas, los Estados Unidos requieren por ahora solamente apoyo de inteligencia a aliados de la OTAN
- Israelíes y palestinos acuerdan
fortalecer una incipiente tregua
Agencias
BRUSELAS.- Estados Unidos dio ayer muestras a sus aliados de la OTAN de querer preparar con suma cautela, y a solas, su respuesta a los ataques suicidas del 11 de septiembre atribuidos a la red del fundamentalista islámico Ossama Bin Laden.
En su primera reunión en Bruselas tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, los ministros de Defensa de la OTAN escucharon del representante de EE.UU. información sobre las intenciones de la campaña “Libertad Duradera” que Washington ha puesto en marcha.
El vicesecretario de Defensa estadounidense, Paul Wolfowitz, comunicó a los aliados de la OTAN que necesita más información para localizar a Bin Laden y a sus seguidores, y solicitó su ayuda en las labores de espionaje, pero no apeló a los medios militares de la Alianza como algunos esperaban.
“Si necesitamos una acción [militar] colectiva, la pediremos”, dijo Wolfowitz.
Al día siguiente de los atentados, la OTAN, por iniciativa de su secretario general, George Robertson, anunció que la agresión podía ser considerada como un ataque contra todos y que merecía, por primera vez en su historia, la aplicación de la cláusula de defensa mutua. La oferta de Robertson y del Consejo Atlántico no tiene, pues, de momento, respuesta del otro lado.
Fuentes diplomáticas dieron a entender que los estadounidenses podrían optar por dirigirse sólo a algunos aliados, pero no a la OTAN en cuanto tal, para no atarse de manos.
Washington parece titubear a la hora de poner en funcionamiento los pesados mecanismos de defensa colectiva, y prefiere no poner cortapisas a su acción, especialmente en lo que respecta a la selección de los objetivos.
De las declaraciones de Wolfowitz se desprende, además, que EE.UU. considera probado, sin necesidad de evidencias suplementarias, que el millonario saudí Ossama Bin Laden, y su red Al Qaeda, se encuentran detrás de las masacres.
Pero puntualizó, a continuación, que “hay algunas cosas que desconocemos sobre los ataques y sobre la red Al Qaeda, porque la esencia de esa organización es ocultarse”.
A los planificadores del Pentágono les preocupa además que las fuerzas norteamericanas despachadas a naciones que albergan terroristas puedan ser atacadas con armas químicas o bacteriológicas, dijo un funcionario de defensa, que habló a condición de guardar el anonimato.
Los aliados se reunieron por la tarde con el ministro ruso de Defensa, Serguei Ivanov, quien proporcionó una “información exhaustiva y clara”, según un participante, sobre las conexiones del terrorismo islámico en Asia central.
Moscú no participará en una eventual operación militar liderada por EE.UU.contra Afganistán, pero ha aceptado “el intercambio de información relacionada con redes terroristas”.
El líder palestino, Yasser Arafat, y el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Shimon Peres, sometidos a presiones de Estados Unidos y Europa, alcanzaron ayer un acuerdo para consolidar la frágil tregua vigente entre sus tropas, lo que constituye la primera etapa de un proceso destinado a poner fin a la violencia desde que comenzó la Intifada, el 28 de septiembre pasado.
El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, estimó que “la reunión y el acuerdo, son un primer paso importante hacia la restauración de la confianza y un cambio de la situación en el terreno”.
AFGANOS ATACAN EX EMBAJADA EE.UU.
En Kabul, decenas de miles de personas desafiaron este miércoles a Estados Unidos al manifestarse por las calles de la capital afgana e incendiar parte de la antigua Embajada norteamericana en el país, un día después de que el presidente George W. Bush llamara a los afganos a sublevarse contra los Talibán.
Los manifestantes marcharon al grito de “Muerte a Estados Unidos”, “Muerte a Bush”, y “Viva el Islam”, pero también corearon lemas en contra del ex rey Zaher, de 86 años, depuesto en 1973 y exiliado desde entonces en Italia.
Miles de partidarios de los Talibán, la milicia islámica en el poder en Kabul, irrumpieron luego en el recinto de la antigua Embajada de Estados Unidos, desalojada desde 1989, e incendiaron unos autos abandonados.
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