Freddy Álvarez U.
Es increíble ver cómo la parte política en Nicaragua ha tenido una gran incidencia en la vida de los nicaragüenses, incluso en algunos casos obteniendo mayor peso que la parte económica y una distorsión en la parte social sin precedentes.
Siempre en este país los colores políticos son los que han determinado si una persona puede ser becada para tener derecho a una educación, tanto superior como de secundaria, y peor aún, si puede o no obtener un trabajo digno para mantener a su familia, y en los casos extremos, extranjeros que por colores políticos han tenido preferencia ante los nicaragüenses.
En los sectores productivos, los motores de la economía de los países y los más independientes, en todo el mundo, se han tenido momentos donde si no eras afiliado a determinado partido, no podías ingresar a la parte crediticia —factor importantísimo para el funcionamiento del sector— y peor aún, corrías el riesgo de perder tu empresa.
Ya es tiempo de que en Nicaragua los nicaragüenses le imprimamos un nuevo rumbo a este país, donde todos los nicaragüenses sin distingo de colores políticos podamos participar en todas las áreas: laborales, educativas, económicas y sociales, y competir de acuerdo con nuestras capacidades sin intervención de tarjeta de color político para poder mantener a nuestras familias.