- Niño reniega del que lo dejó huérfano
Janelys Carrillo Barrios [email protected]
Alejandro César López Hernández, procesado por parricidio en perjuicio de quien en vida fuera su esposa, la señora Graciela Alfaro, fue declarado culpable por un Tribunal de Jurados integrado por cinco mujeres.
Graciela murió el 21 de septiembre del año pasado en el barrio Loma Linda, en Managua, tras recibir siete puñaladas por parte de López Hernández.
Su hijo de 10 años, que junto a su hermanita vio cómo el autor de sus días hundió un puñal en el cuerpo de la mujer que lo trajo al mundo, rogó al Tribunal de Jurados que declarase la culpabilidad del acusado, de quien dijo, “alguna vez fue mi padre”.
Poco antes de las tres y media de la tarde de ayer, las integrantes del jurado recibieron de manos del niño una carta en la que expresaba sus sentimientos por la pérdida de su progenitora, así como su deseo de que López Hernández fuera declarado culpable de parricidio.
NO ESCUCHÓ SUS SÚPLICAS
La presidenta del Tribunal y la procuradora Mayra Paiz no permitieron que el niño leyera la carta en presencia del parricida, pero dejaron que resumiera el contenido de la misiva, y escucharon de sus propios labios que nadie lo obligó o indujo a escribirla.
López Hernández fue procesado en el Juzgado Primero de Distrito del Crimen de Managua, que en el término de ocho días o menos, impondrá la sentencia condenatoria establecida en el Código Penal para el delito de parricidio, que podría ser mayor de 15 años.
La investigación policial sobre el caso determinó que el día de los hechos, los niños imploraron a su padre que no le hiciera daño a su mamá, mientras se tiraban a sus pies en un intento por evitar que avanzara hasta su víctima.