- El país cuenta con algunos centros especializados en la educación técnica y con muy buena calidad. El problema es que los jóvenes no cuentan con fuentes de empleo, los talleres carecen de financiamiento, y según Alberto Marín, deberían convertirse en los principales bastiones del quehacer industrial del país, porque los títulos universitarios a fin de cuentas solamente dan estatus pero no desarrollo.
María Antonia López Manzanares [email protected]
Hace cuatro años no pensaba como ahora, y eso se debe a que su visión sobre el quehacer de su profesión ha cambiado. De esa fecha a esta parte, continúa junto a su esposa, trabajando en la empresa familiar denominada “Ferro Arte”.
En este trabajo ha ido integrando nuevos elementos relacionados a la construcción, la modernidad que impera en este tipo de labores tratando de conquistar el mercado con precios competitivos.
LA PRENSA:La apertura de esta empresa fue motivada por la demanda que tienen los muebles de hierro, por ejemplo ¿en este momento?
Alberto Marín: No. Mi papá era ingeniero civil y con él montamos una empresa de construcción y vimos que teníamos problemas cuando subcontratábamos este tipo de servicios para madera y hierro, entonces opté por hacer un pequeño taller de carpintería y de soldadura.
Después vino el boom de la construcción hace un par de años y decidí quedarme con la madera y el hierro forjado.
LP:¿Fue un complemento?
AM: Fue un complemento a las labores de construcción, y ahora en vez de pelearme con los que antes eran mi competencia, soy uno de los que presto servicio y nos estamos especializando en esta área. Este tipo de talleres ha sido llevado por gente empírica, sin menospreciar a la mano de obra nicaragüense, pero hace falta planificación, organización y no como actúan los talleres tradicionales que se llenan de trabajo y no cumplen con lo que el cliente espera, por una serie de razones, falta dinero para la materia prima y otros. Nosotros tratamos de cumplir con una buena calidad, un buen precio y cumplir con el tiempo de entrega.
LP: Para llegar a esos niveles, además de que hace falta el estudio, en el caso de los pequeños talleres ¿qué hace falta para que puedan madurar sus proyectos?
AM: Hace falta un poco de tecnificación a la persona. En mi concepto existen buenos talleres para técnicos medios, que sepan de carpintería y herrería como los de Don Bosco o Intecna en Granada, pero estos muchachos no tienen apertura porque la mayoría de estos talleres son familiares y entre ellos queda el dinero o no existe acceso a fuentes de financiamiento para adquirir maquinaria que es importante para lograr una producción estandarizada y de calidad. Falta desarrollar un poco más la parte de las Pymes.
LP: A su juicio ¿quién debería encargarse de esa capacitación y la tecnificación de esos talleres?
AM: El gobierno tiene instituciones como Inatec que cumple con esa función. En ese aspecto hemos tenido buena cooperación de países amigos, que están preocupados por levantar a los técnicos medios en este país, el problema es que nuestros talleres aún están de modo artesanal y todos los muchachos que salen de allí no tienen fuentes de trabajo.
LP: ¿El tipo de actividad que ustedes desarrollan ha ido creciendo en los últimos años o se ha estancado?
AM: A partir de este año ha habido un receso general en todo el país, debido al ambiente electoral, el cierre de los bancos que han afectado la economía, pero son ciclos que vive cada economía, y espero que después de las elecciones nuestra situación cambie.
LP: Por otro lado, la mayoría de los ingenieros industriales andan metidos en ventas y no en el mero ejercicio de su profesión.
AM: Lo que pasa es que el país no tiene capacidad para absorber tantos profesionales que están saliendo de las universidades. Encontramos bancos donde los cajeros son licenciados en administración de empresas, ingenieros o relacionados al turismo. El gobierno o no sé quién debería buscar cómo producir técnicos medios porque son el motor de la economía. Tengo entendido que las Pymes son las que más impulsan la economía, a parte de la actividad periférica que aportan. En Nicaragua se debería reorientar a los jóvenes para que no todos seamos ingenieros y abogados, sino que tengamos técnicos en maquinaria, en computación, electricistas porque sería más conveniente.
LP: ¿Esto crearía un dilema y un problema de estatus en la mentalidad de muchos nicaragüenses?
AM: En los países desarrollados gana mejor salario un técnico que un profesional, y tienen mayores posibilidades.
LP: ¿Qué hace falta para que se desarrolle el sector industrial?
AM: Necesitamos inversión fuerte, cambios de tecnología y capacitación para poder competir con mercados como el de Centroamérica para empezar los primeros pasos en la región. Es importante que el gobierno impulse las Pymes para que controlen su calidad y hagan productos rentables, homogéneos para hacer frente a cualquier demanda de exportación.
LP: ¿En manos de quién estaría el desarrollo del sector industrial?
AM: En manos del sector privado porque los nicaragüenses somos los que tenemos temores y debemos aportar para mejorar el nivel de vida.
LP: Pero se habla de una empresa privada débil y lenta para impulsar la economía.
AM: Yo creo que por eso es que la pequeña y mediana empresa no los veo temerosos, pero sí a los grandes que están hablando de miles de dólares. El gobierno que venga debería dar un apoyo más eficiente a las Pymes para poder sacarlos del letargo económico en que estamos.
LP: ¿Qué sectores industriales podrían desarrollarse más rápido?
AM: Creo que pueden ser la metalmecánica, vestuario, que lo vemos con la maquila y el cuero-calzado, que son fuentes de rápido crecimiento.
LP: ¿Cuál es la perspectiva futura del sector industrial?
AM: Confío en que lleguemos a formar los cluster que son pequeños grupos de empresas que se dedican a una actividad y que le hacen frente a la demanda de ciertos productos, colaborando entre todas para que sean aceptables a nivel local e internacional.
Debemos buscar la unión entre todos los industriales para poder hacer frente a la demanda porque compitiendo entre sí no vamos a llegar a nada.
LP: ¿El hecho de no tener un cluster organizado es una limitante para el desarrollo de la actividad industrial?
AM: Diría que sí, porque no hemos llegado a los niveles de colaboración y organización y eso frena el despegue de la industria nicaragüense.
LP: ¿Es un asunto de falta de iniciativa de los que están dentro del sector?
AM: Lo que falta es iniciativa, porque como director de los ingenieros industriales estoy tratando de montar seminarios para los industriales, buscar la colaboración para que nos desarrollemos. Debe haber un esfuerzo entre la empresa privada, el gobierno y cooperación internacional.
LP: ¿Qué se ha hecho en ese sentido?
AM: El Inpyme ha hecho labores en zonas como Masaya y Carazo, y hay ciertas experiencias como las hamacas que se exportan y muchas otras cosas. Por ejemplo, en Masaya se hacen las carretas pintadas y luego se venden como ticas.
LP: ¿Cómo lograr que los productos tengan mayor valor agregado?
AM: Es como decía yo, empaquemos la cuajada. Es un asunto de procesar un poco más nuestros recursos. Con sólo agregar un proceso, damos mayor valor agregado. Con un buen empaque, una buena presentación, mayor control de calidad es fundamental.
LP: ¿Estamos hablando de procedimientos y conocimientos técnicos?
AM: Sí, y un poco de mercadeo. Es lo que nos falta a los nicaragüenses. Hay una especie de pesimismo.
LP: ¿Cómo evitar el rechazo al producto nacional?
AM: Lo primero es que hay que adaptarse a la moda, porque si uno hace zapatos con hormas de hace 40 años, hay que innovarse. Teniendo tantos zapateros no tenemos una fábrica de cordones o de tacones.
LP: ¿Cuál sería su mensaje al sector industrial?
AM: Creo que hay que creer en Nicaragua, hacer las cosas de forma positiva, que no estamos solos, que somos una comunidad, entre todos podemos salir adelante, en vez de competir, colaborar. Nosotros tenemos al mayor comprador del mundo a dos horas y la globalización lleva a eso y por eso unámoslos.
LP: ¿Parece que hay un divorcio entre la grande y pequeña o mediana industria?
AM: Lo que sucede es que la gran industria piensa que la mediana industria es totalmente artesanal que estamos en la edad de piedra y podemos ser el apoyo para la gran industria. Lo que no hay es compatibilidad.
EMPRESARIO Y ACADÉMICO
Ingeniero industrial egresado de la Universidad Centroamericana.
Realizó un postgrado en Administración Funcional en el INCAE.
Ha tutoreado monografías y ha sido jurado calificador para la obtención de títulos profesionales en la Universidad de Ingeniería.
Pertenece a la Asociación Nicaragüense de Ingenieros y Arquitectos (ANIA).
Director del Colegio de Ingenieros Industriales.
Co-Propietario de la empresa Ferro Arte.