Productividad: algo anda mal

Marco A. Mayorga * Productividad es término pésimo para un tema tan fascinante. Suena muy técnico, pero el fenómeno en sí es fundamental para nuestro bienestar personal y social. Y el papel que desempeña en el éxito de los negocios es absolutamente primordial. En un negocio, productividad se refiere a la velocidad de creación de […]

Marco A. Mayorga *

Productividad es término pésimo para un tema tan fascinante. Suena muy técnico, pero el fenómeno en sí es fundamental para nuestro bienestar personal y social. Y el papel que desempeña en el éxito de los negocios es absolutamente primordial.

En un negocio, productividad se refiere a la velocidad de creación de valor, y el crecimiento de dicha productividad es indispensable para una compañía sana y una sociedad sana. El crecimiento de la productividad, es una fuente fundamental de ventaja sostenible de costos, la única fuente sostenible de remuneración para los empleados y, por lo tanto, un factor vital para determinar su nivel de vida.

Sin embargo en Nicaragua algo anda mal. No tenemos el escenario para empresas con un buen nivel de competitividad, ni tenemos salarios con un buen nivel de vida. Lo cierto es que las empresas, sólo algunas, han avanzado a paso de tortuga. Y los empleados están desilusionados por salarios de bajo valor adquisitivo.

Los métodos convencionales de mejorar de productividad se basan en una reducción de costos. Utilizan con frecuencia grandes inversiones en automatización, pero la intención es desplazar empleados, no capacitarlos. Esta situación lleva a una reducción de la lealtad y a un aumento en la rotación de los empleados.

Lo cierto es que las empresas dependen cada vez más de la lealtad de sus empleados. Por ello los líderes de la lealtad, contrariamente a los métodos convencionales para mejorar productividad, creen que la única manera de reducir con éxito los costos, es hacer que los empleados ganen más. Esto hace tiempo lo dijo Henry Ford: “Rebajar los jornales no reduce los costos; los aumenta. La única manera de obtener un producto de bajo costo es pagar un alto grado de servicio humano”.

La productividad es una variable clave para la vida y el crecimiento de las empresas. En la mayoría de los puestos de trabajo de las empresas del futuro, el talento de sus empleados desempeña un papel cada vez más influyente e inmediato en la creación del valor.

Además de que las empresas deben estar conscientes de esta realidad, también es imprescindible una legislación laboral que promueva la productividad. Y en Nicaragua actualmente no existe esta realidad. El Código del Trabajo está orientado a máximo empleo (más personal del necesario) y bajo salario en una unidad productiva. Y paradójicamente los costos laborales, en comparación con la región, son los más altos. Pues está orientado a indemnizar más a los altos salarios (ejecutivos) y a promover la rotación (premiar al que renuncia). Más para el que gana más. Y la suma de las obligaciones laborales que la empresa debe pagar son altas, los salarios de la mayoría son bajos y se emplea a más personal del necesario. En conclusión en Nicaragua: No hay el ambiente legal para la productividad, no hay ambiente para pagar salarios de buen nivel adquisitivo, ni para cultivar la lealtad, ni para la capacitación.

Y las afectadas, principalmente son, las miles de pequeñas empresas. Las grandes empresas de alguna manera, tiene capacidad para desarrollarse en este escenario hostil.

Por lo tanto, lo más pronto posible debemos revisar el Código del Trabajo, modernizarlo, flexibilizarlo y orientarlo a la productividad y salarios de buen nivel adquisitivo. Sin modificar el Código del Trabajo no puede haber buenos salarios mínimos. Se debe despolitizar este tema, aceptar que podría interpretarse, para algunos, como un retroceso por perder beneficios que tal vez no recibirán, pero a cambio de un mejor salario presente. Y este temor también lo tendrán algunas empresas que están acostumbradas a operar en un escenario ineficiente.

Los empleados y las compañías que en otros países han aceptado esta realidad, han realizado un paso importante para la prosperidad. Lo cierto es que las empresas tienen que modificar sus políticas de personal para producir o reforzar dos efectos: el aprendizaje de los empleados y la alineación de los intereses de los empleados con los de la empresa. Y sólo es posible con Productividad y Salarios de buen nivel adquisitivo.

El tema está planteado, depende de todos dar pasos, generar cambios de actitud y de mentalidad. Dejar de hacer lo que estamos acostumbrados y que antes tal vez fue bueno, pero hoy significa estancamiento y atraso. Dejar bien establecidas las relaciones laborales y la productividad, que es la base para un crecimiento ordenado que permite empresas competitivas y personal contento de trabajar en su país sin deseo de buscar mejores ingresos en otros países.

* Presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua  

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