Gabriela Gutiérrez Sá[email protected]
Después de una semana de los ataques
terroristas ocurridos en el World Trade Center de New York, y en las instalaciones del Pentágono en Washington D.C., donde miles de personas que se encontraban trabajando perecieron, los familiares de las víctimas tiene vivo el recuerdo de lo que fue el “último adiós”.
Ese día martes 11 de septiembre, un día de labores como cualquier otro para los norteamericanos, muchas de esas personas (por no decir todas) se levantaron de sus camas y se dispusieron ir rumbo a sus trabajos.
Muchos de ellos tomaron el último desayuno en sus casas, otros esperaban llegar a sus oficinas para tomar una taza de café, mientras iniciaban su jornada laboral. Nunca imaginaron el día de horror que vivirían minutos después.
Era un día perfecto: un radiante sol y un clima agradable. Muchos se despidieron de sus familias sin sospechar que ése sería su último adiós. El “último adiós” de aquel hijo e hija, de aquel hermano y hermana, de aquel padre o madre, de aquel esposo o esposa, de aquel novio o novia, de aquel amigo o amiga, o sencillamente de aquel vecino o el de aquel conocido, en fin de cada víctima que pareció en esa mañana apocalíptica.
Para muchas personas aún no han transcurrido los días desde aquel dramático 11 de septiembre; para otros las horas de pesadilla apenas comienzan, sin embargo esta prueba difícil por la que está pasando el pueblo norteamericano, ha servido para demostrar al mundo entero que en memoria de aquel “último adiós” de las víctimas que perecieron en los atentados terroristas, siguen adelante, más fuertes que antes, más unidos que nunca, confiando en Dios que les dará una vez más la victoria, sobre estos enemigos de la paz, del amor y del respeto.
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Cédula No. 001-030578-0059W