Oscar Sandoval se contacta con amigos y familiares por Internet.

Varios consulados populares sustituyen a uno diplomático

Mariana VilnitzkyEnviada Especial de LA PRENSA [email protected] Los ciudadanos nicaragüenses en Nueva York se quejan de la falta de atención del Consulado y forman sus propios grupos de apoyo. El fin de semana siguiente al ataque terrorista, el Consulado de Nicaragua en Nueva York se mantuvo cerrado, al contrario de los consulados español, mexicano, ecuatoriano […]

Mariana VilnitzkyEnviada Especial de LA PRENSA [email protected]

Los ciudadanos nicaragüenses en Nueva York se quejan de la falta de atención del Consulado y forman sus propios grupos de apoyo.

El fin de semana siguiente al ataque terrorista, el Consulado de Nicaragua en Nueva York se mantuvo cerrado, al contrario de los consulados español, mexicano, ecuatoriano y de tantos otros países que instauraron líneas telefónicas de emergencias para atender a sus ciudadanos las 24 horas del día. Un nicaragüense que hubiera querido pedir ayuda debía comunicarse con la Embajada, en Washington D.C.

Existen en Nueva York unos 10 mil nicaragüenses, según las cifras del mismo Consulado. “Los nicaragüenses que vivimos aquí no contamos con el Consulado más que para trámites de pasaporte”, dice una integrante de la comunidad que prefiere no ser identificada para evitarse problemas.

La queja es generalizada. Funcionan en el estado de Nueva York al menos cinco asociaciones de nicaragüenses que realizan el trabajo del Consulado. El mismo fin de semana que los diplomáticos cumplían con su descanso habitual, Alda y Sergio Méndez, presidente y secretaria del Comité de Apoyo Nicaragüense de New Jersey, una organización apolítica y sin fines de lucro, organizaban un evento para reunir a sus compatriotas.

Allí verificaban quién había sido afectado y estudiaban las posibilidades de ayuda. Hablaron también de lo que había sucedido y se organizaron para donar sangre o trabajar como voluntarios. Aunque habían sido invitados los miembros del Consulado, éstos no se presentaron.

El Comité de Apoyo Nicaragüense se formó para ayudar a Nicaragua después del huracán Mitch, y continuó trabajando por la comunidad hasta la fecha, tanto en Nueva York como en Nicaragua. Realiza también eventos culturales y reúne a unas doscientas familias.

Otra de las organizaciones es el Comité Cívico Cultural Nicaragüense, con sede en la isla de Manhattan, también apolítico y sin fines de lucro. A partir del ataque prepara una lista de los nicaragüenses afectados e intenta reunirlos por medio de llamadas telefónicas. Trabajan en contacto con el sindicato neoyorquino que reúne a los trabajadores de limpieza y restauración, y con la Agencia Federal de Administración de Emergencias.

El Comité Cívico ha trabajado por nicaragüenses que se vieron involucrados en casos de secuestro o deportaciones, y han ayudado brindando alimentación y alojamiento en casos de urgencia.

“Yo, a los del Consulado no los culpo. Es que no tienen dinero y son sólo tres en la oficina. Ellos hacen su trabajo y es lo que pueden”, opina uno de los miembros del Comité Cívico, y reconoce que cuando se produce algún problema grave con un nicaragüense, el Consulado le deriva los casos.

“Y es que ya el que está aquí si tiene un problema ni se le ocurre pedir ayuda al Consulado, porque sabe que no va a ayudar”, comenta otra nicaragüense que trabaja dentro del proyecto Soya. Esta organización se reúne cada tres meses para recaudar fondos, y se reunió el pasado sábado para apoyar a la comunidad después del ataque.

También existen otros grupos culturales como la Comisión Hispana Pro Obra Rubén Darío o la Organización Dariana, que se reúnen y organizan eventos para divulgar la literatura nicaragüense.

Aunque temores sobre el surgimiento de problemas políticos separan a las diferentes organizaciones, todas han donado dinero durante las crisis en Nicaragua, y donan actualmente para paliar la hambruna. Los integrantes de estas asociaciones no reciben salario, y unidos o separados todos se han preocupado por los nicaragüenses afectados en los atentados.

El único hijo de nicaragüenses que oficialmente permanece desaparecido es el carpintero Mauricio González. Las organizaciones no tienen conocimiento de ningún otro desaparecido, aunque están trabajando para conectarse y obtener más información.

ESTIMAN QUE HABÍAN 30 NICAS

El Comité Cívico Nicaragüense hizo una lista de algunos nicas que trabajaban en las torres del World Trade Center (WTC) y que se encuentran a salvo. Oscar Sandoval, Presidente del Comité y quien trabajaba en las torres desde hace ocho años, calcula que habría unos treinta nicaragüenses trabajando, pero no conoce nombres ni apellidos.

Alberto Aguilar

Renaldi García

Iván Almendárez

Francisco Arias

Guillermo Cepeda

Jeniffer Romero

Marta Miranda

Arlem Rojas

Oscar Sandoval

Antonio Jirón

Pedro Calera

Ethel Amador  

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