Renovación de la Selección

Tito Rondó[email protected] Eddie Martin, el excelente locutor cubano, nos decía ayer que “me parece que a ustedes les ha pasado un poquito como a nosotros, que la Selección se ha hecho un poco vieja. Nosotros todavía tenemos a Omar Linares, Antonio Pacheco, Orestes Kindelán…”. ¿Hay necesidad de renovar la Selección? La única manera de comprobar […]

Tito Rondó[email protected]

Eddie Martin, el excelente locutor cubano, nos decía ayer que “me parece que a ustedes les ha pasado un poquito como a nosotros, que la Selección se ha hecho un poco vieja. Nosotros todavía tenemos a Omar Linares, Antonio Pacheco, Orestes Kindelán…”.

¿Hay necesidad de renovar la Selección? La única manera de comprobar eso es ver qué tanto se nos ha envejecido.

Vamos a 1994, hace siete años.

Siguen ahí Próspero González, Henry Roa, Ramón Padilla y Sandy Moreno. Ya no están 16 otros grandes nombres, entre ellos Nemesio Porras, Bayardo Dávila, Julio Medina, Aníbal Vega, Jorge Luis Avellán, Richard Hunter… ¡Cuánta nostalgia en esos nombres!

Claro, hay un par de casos especiales; Nemesio, Avellán y Dávila fueron invitados y declinaron; Julio Vallejos se ha ausentado, y Oswaldo Mairena quisiera pero no lo deja la Major League Baseball.

De todas formas, en siete años se ha renovado el 80 por ciento de la Selección Nacional.

Avancemos cuatro años, a 1998, y hagamos de nuevo las cuentas.

A Italia fueron Marlon Abea, Próspero, Norman Cardoze, Edgard López, Sandy, Cairo Murillo, Padilla, Roa y Olman Rostrán.

En otras palabras, en tres años el 59 por ciento de la selección fue renovada.

Está bastante claro que no se puede pedir más, catástrofes aparte. Más de la quinta parte de los peloteros son cambiados cada año. Eso representa una producción fenomenal.

Si al mismo tiempo pensamos que estamos produciendo prospectos para el Béisbol Organizado, y que tres nicas han llegado a Grandes Ligas en los últimos seis años, vemos que el beis en Nicaragua está con una salud fuertísima, por lo menos en el terreno de juego.

Recuerdo que en Italia el dirigente puertorriqueño Oswaldo Gil le echó una mirada a Nemesio y declaró inmediatamente que Nicaragua no producía nuevos valores. Lo que me causó asombro fue que la crónica deportiva se hizo eco de semejante barbaridad; el error es completamente comprensible en un extranjero pero causa estupor que nosotros mismos no veamos lo que está delante de nuestros ojos.

Ayer fue Eddie Martin el que expresó una idea similar.

Una respuesta puede ser ésta: Carlos García está obsesionado con cambiar el béisbol en Nicaragua, y transmite la idea equivocada.

Carlos ya no aguanta a directivos que creen que porque tienen éxito en alguna ocupación que nada tiene que ver con la pelota, son sabios en béisbol. Con managers y coaches que no saben nada, pero que son tremendos a su labia y engañan a directivos bobos. A jugadores que creen que son indispensables, o a otros que creen que están por encima del deporte y ni siquiera corren a primera en un batazo al cuadro. Carlos quiere el cambio, empezando por los jugadores.

La verdad es que la producción de peloteros aumentó (siempre la ha habido) cuando se eliminaron los menores y se trajeron los importados.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí