- Pakistán entre el fuego de los
terroristas y el de Estados Unidos
JANE´S.COM
A medida que los Estados Unidos planean su respuesta militar a los ataques terroristas ocurridos la semana pasada en Nueva York y Washington, el papel de Pakistán —y la posición del líder militar no elegido democráticamente del país, general Pervez Musharraf— se han vuelto cuestiones claves, según el portal en internet de la revista especializada en asuntos de seguridad, Jane´s Security (JID).
JID investiga y advierte que si el General cayese como resultado de un aparente apoyo ofrecido a los Estados Unidos en su campaña contra el Talibán, las consecuencias podrían ser potencialmente catastróficas, tanto para la alianza que lidera Estados Unidos como para toda la región.
Hay muchas razones por las cuales la crisis actual parece poner en serios apuros al presidente autonombrado de Pakistán. Al haber comenzado el año con la esperanza de construir una nueva y más positiva relación con la entrante Administración del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, la presión está ahora encima de Musharraf al estar bajo estricta observación la evidencia embarazosa del activo apoyo de Islamabad para el régimen de Talibán en el vecino país de Afganistán.
VíNCULOS PAKISTANÍES CON TALIBANES Y BIN LADEN
Uno de los temas más difíciles que el general tendría que explicar lo constituyen los estrechos vínculos entre los dos grupos militares islámicos involucrados en la región de Cachemira y el terrorista más buscado del mundo, Ossama Bin Laden. Los dos grupos en cuestión, Harkat-Ul-Mujahideen y Lashkar-e Tayyiba, fueron mencionados en el Informe del Departamento de Estado de Estados Unidos según los Estándares del Terrorismo Global para el 2000.
Aunque el gobierno de Pakistán ha negado reiteradas veces que no está involucrado con estos dos grupos, las fuentes de la comunidad de inteligencia de prestigio señalan los estrechos vínculos que existen entre los miembros militares más importantes de Pakistán y los servicios de seguridad, y las dos organizaciones, apunta análisis de Jane´s.
Otras preguntas difíciles concernirán los supuestos de que Pakistán ha sido anfitrión de los campos de entrenamiento para los grupos islámicos militantes y les proporcionó ayuda financiera; cargos que los funcionarios de Musharraf han negado reiteradas veces, y que Pakistán ha sido usado como la ruta de tránsito regular, por medio de la cual ha viajado el grupo Al-Qaeda de Bin Laden. En lo particular, hay serias acusaciones de que Servicio de Inteligencia de Pakistán tiene vínculos activos tanto con el servicio de inteligencia del régimen de Talibán como con el mismo Laden.
No obstante, está claro que es difícil que tanto el Talibán como el Al-Qaeda sigan funcionando si no tienen un apoyo sustancial y ayuda de Islamabad. Lógicamente, esto colocaría a Pakistán en la categoría de los “estados que apoyan el terrorismo”, según la definición del gobierno de Estados Unidos. Las advertencias del presidente Bush a los que apoyan a Bin Laden pondrían a Musharraf expuesto.
¿CUÁN PROFUNDO ES EL COMPROMISO PAQUISTANÍ CON EE.UU?
La pregunta clave no es si Pakistán apoyará la coalición de EEEUU en contra del Talibán; no solamente cuán lejos se atreverá a ir el General en sus desesperados esfuerzos para hacer enmiendas en las actividades pasadas, que han sido muy documentadas por la inteligencia de Estados Unidos.
Después de todo, Musharraf se dará cuenta de que al haber llegado al poder en 1999 por medio de un golpe de estado militar, él tiene que contar con el continuo apoyo del Ejército de Pakistán y los servicios de seguridad, ambos con vínculos estrechos con los principales objetivos de Estados Unidos (los terroristas y los Talibán).
LOS RIESGOS DE MUSHARRAF
Para Musharraf, los riesgos son enormes, independientemente del curso que él adopte en última instancia. El fracaso para cooperar totalmente con Estados Unidos dejará a Pakistán aislado y quizás eso conduzca a sanciones internacionales incluso más duras y más peligrosas. Por otra parte, él está bajo una intensa presión interna, incluso desde sus propias Fuerzas Armadas. También se debe considerar el tema de los grupos islámicos militares en Cachemira, disputada con la India, el otro importante poder nuclear regional.
Lo que hace que la situación sea más difícil es que Pakistán es uno de los poderes nucleares del mundo. Aunque tal como lo ha señalado anteriormente JID, existen serias limitaciones sobre los sistemas de entrega nuclear del país. Islamabad puede haber tenido alrededor de 25 misiles nucleares con disposición inmediata (véase el JID del 9 de junio del 2000). Aunque es muy poco probable que el actual gobierno de Pakistán recurra de verdad al uso de dichas armas, si no es en respuesta a un ataque militar total, no hay garantías de que un régimen a favor del Talibán en Islamabad actúe con una limitante similar.
El general Musharraf llegó al poder con el apoyo de los militares de Pakistán. Sería extremadamente vulnerable si el Ejército, o al menos, un gran número de sus efectivos, se vuelve contra él. Si él fuera expulsado durante una sublevación a favor de Talibán y en contra de Occidente, organizado por una alianza entre los militantes Kashmiri y los oficiales militares nacionalistas, entonces, la perspectiva de un holocausto regional de gran escala regional puede ser un evento real.
POSIBLES OPCIONES OPERAIVAS DE EE.UU.
En términos generales, la Administración de Estados Unidos tiene tres opciones principales para la acción militar contra el Talibán y su notorio “invitado”:
Lanzar una campaña aérea general contra los objetivos del Talibán (oficinas del gobierno, instalaciones estratégicas, fuerzas militares, etc).
Efectuar una campaña selectiva contra objetivos (bases) de Bin Laden y sus instalaciones auxiliares.
Intentar una ofensiva muy específica de “estira y encoge”, probablemente por helicóptero, e involucrar fuerzas especiales para atrapar o asesinar a Bin Laden.
Al haber lanzado un ataque de misiles fracasado contra Bin Laden en 1988, EE.UU. no puede arriesgarse, una vez más, a repetir una misión que no tiene éxito en golpear a su principal objetivo. Por tanto, será esencial la información con grandes detalles sobre sus movimientos, y el Servicio de Inteligencia de Pakistán está muy bien ubicado para proporcionarla.
Fuente: Jane´s Security
Traducción: Ivet Cruz