Yanina OliveraAFP
NUEVA YORK.- El atentado contra las torres gemelas de Nueva York es probablemente el más mortífero para los latinoamericanos en su conjunto, la mayoría de los cuales vienen a esta ciudad y otras de Estados Unidos huyendo de la violencia o de la miseria en sus países.
Los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington dejaron hasta el momento 14 muertos latinoamericanos confirmados y al menos 178 desaparecidos. En total, hubo unos 6,000 muertos y desaparecidos.
Cientos de personas provenientes de América Latina trabajaban en las Torres Gemelas del World Trade Center, en oficinas, en tareas de mantenimiento, en el restaurante o como guardias de seguridad.
Los latinos representan aproximadamente un 20% de los casi 8 millones de habitantes de Nueva York.
Los hispanos, al igual que todo el mundo en esta ciudad, aún no salen del shock que provocó el desplome de las torres. “Yo estaba a pocas cuadras cuando ocurrió. ¡Ay, niña! Ni te imaginas, sueño con eso todas las noches”, dijo a la AFP Gloria, una dominicana que se encontraba en un altar con fotos de desaparecidos en la Avenida Lexington y la Calle 38.
El atentado contra las torres gemelas generó una unión y una solidaridad muy grande entre los habitantes de esta ciudad.
Unos ecuatorianos que trabajan en las brigadas de voluntarios que despejan la zona del desastre contaron a la AFP que pese a los horrores que ven en el desempeño de las tareas, ser voluntarios les produce una enorme satisfacción, porque se sienten útiles y reciben el apoyo y la aprobación de todo el mundo.
“Mira, que (la gente) hasta nos ofrecen llevarnos a casa, o a la estación, y el tren ni el boleto nos cobra. Hay mucha solidaridad”, dijo el ecuatoriano Johnson Arichábala.
En general, los latinos vinieron aquí en busca de un mejor empleo que les permita mantener a sus familias o tener una mejor vida y mayores oportunidades.
Ahora, tras el atentado, muchos perdieron el principal sustento del hogar, y hay varias organizaciones en cada una de las comunidades latinas que prestan asistencia a aquellos que lo necesitan.
Los colombianos no sólo vienen por las posibilidades de ganar dinero, sino corridos por la violencia y la guerra de cuatro décadas que desgarra a su país, según el residente colombiano Diego Aguilera, que organiza para esta noche una vigilia por los desaparecidos colombianos, en Jackson Heights, Queens.
La colombiana Liliana Osorio, de 36 años, perdió a su pareja en el atentado. Toda su familia vive en Colombia, pero no tiene ninguna intención de volver, porque “allá la vida es mucho más difícil”.