- Productores han obtenido mayor humedad y mejor rendimiento en los cultivos
Luz Marina Rizo Especial para LA [email protected]
El uso de tecnologías apropiadas y captación del agua a pequeña escala, utilizando sistemas de riego sencillos es una solución para la agricultura de las zonas secas.
En medio de la situación de extrema pobreza que viven las comunidades rurales ubicadas en el trópico seco, hay comunidades que han enfrentado el problema de la sequía a través de las prácticas de agricultura sostenible en el campo.
En las zonas de laderas de León y Chinandega, la escasez de agua se ha acentuado, y cada año las lluvias son más irregulares. Este fenómeno tiene un efecto negativo sobre el rendimiento del maíz. En la comunidad de San Pedro, del municipio de Telica, don Genaro Sáenz ha comprobado que los ingresos que se obtienen al aplicar técnicas de conservación de suelos y agua superan ampliamente la inversión.
Don Genaro estableció tres parcelas de maíz para validar el uso del rastrojo (residuos de algo o bien restos de la caña que quedan en el suelo), una parcela tiene una capa gruesa correspondiente al ciento por ciento de rastrojo; otra, con una capa mediana, es el 50 por ciento de rastrojo; y una tercera parcela, sin rastrojo.
Con esta validación, don Genaro demostró que la parcela con ciento por ciento de rastrojo conservó mayor humedad, el cultivo del maíz creció mejor, se controló la maleza y obtuvo una buena cosecha; en la parcela sin rastrojo la sequía no permitió el desarrollo del maíz, ocasionando la pérdida total del cultivo.
BUSCANDO LA SALIDA AL HAMBRE
Productores y artesanos de las comunidades de El Cuje, Cayantú, Las Cruces, Las Chilcas, Matasanos, El Terrero, El Salto, El Fraile, Las Palmeras, El Coyolito y La Playa, en Totogalpa, han logrado cultivar por la aplicación de técnicas de conservación de suelos y agua.
Con el uso de estas tecnologías apropiadas han logrado vender sus productos en el mercado municipal de Totogalpa.
Entre lo que han podido comercializar se encuentran petates, canastas de bejuco, escobas, guacales, chilotes, frijoles tiernos, huevos, animales de patio, maracuyá, piña, mamones, nancites, y, además, comidas preparadas, todo proveniente de la parcela.
Otro caso se presenta en San Jacinto-Mina El Limón con el productor Eddy Poveda, quien a través del intercambio con otros productores adaptadores de tecnologías, logró incorporar en dos ojos de agua natural un pequeño sistema de riego por aspersión a bajo costo y con buenos resultados.
Poveda ha cultivado unas 631 matas de tomate, las que le generaron una ganancia de 1,300 córdobas, ya para los meses de octubre y noviembre tiene dos manzanas más de tomate de las que espera obtener mejores rendimientos.
“Cuando termina el invierno yo paso regando en el verano, aprovechando mis fuentes naturales, porque aquí en la cordillera hay serios problemas de agua”, dice don Eddy Poveda.