En un camión fue trasladado Francisco junto a su amigo.

Reclutado a los 14 años

Francisco Zelaya tuvo que desertar y huir como “mojado” hacia Estados Unidos Amalia Morales [email protected] Estudiaba en el Colegio “Zulema Baltodano”. Iba saliendo de allí el día que sin previo aviso lo reclutaron para que hiciera el Servicio Militar Patriótico, SMP, el que con 14 años no estaba en edad de cumplir. “Me agarraron a […]

  • Francisco Zelaya tuvo que desertar y huir como “mojado” hacia Estados Unidos

Amalia Morales [email protected]

Estudiaba en el Colegio “Zulema Baltodano”. Iba saliendo de allí el día que sin previo aviso lo reclutaron para que hiciera el Servicio Militar Patriótico, SMP, el que con 14 años no estaba en edad de cumplir.

“Me agarraron a mí y a un compañero. Nos metieron en un camión y nos llevaron a la ‘Javier Guerra’ para entrenarnos por seis meses”, cuenta Francisco Zelaya, un nicaragüense que radica en Estados Unidos desde 1984.

Ambos adolescentes abandonaron el uniforme escolar en segundo año de secundaria por el verde olivo militar.

Su amigo tampoco tenía la edad, andaba sobre los 15. Pero igual que Zelaya aparentaban más edad de la que tenían, y cree que por eso no repararon en llevárselos. Luego, en el campamento, se encontrarían a otros tan jóvenes como él.

Su familia tuvo la certeza de dónde estaba a los cuatro meses, cuando le permitieron comunicarse con su madre desde la ‘Javier Guerra’, de donde no tardó en ser trasladado.

“Nos llevaron a la hacienda ‘Augusto C. Sandino’, que estaba al lado de Matagalpa, Jinotega, y allí nos integraron al Batallón ‘Germán Pomares’. Me acuerdo que para esa fecha conocí a Zoilamérica, pero entonces no sabía que era ella”, dice.

En la zona donde estaba, la guerra no tardó en rociar su veneno y en desesperarlo. Después de un combate que hubo por allí pidió la baja. Alegó que su mamá se había accidentado. Lo dejaron ir por cinco días con todo y arma, de la cual se deshizo más tarde en un cauce.

Aprovechó las 120 horas de pase para fugarse del país, como lo hacían otros. Su destino fue Estados Unidos. El viaje lo planeó su mamá durante los meses que duró la reclusión en el SMP.

Visa a Estados Unidos no consiguió, pero sí a México. Por la visa mexicana pagaron una fortuna: 500 dólares. El viaje lo hizo por tierra. Recuerda que el momento más tenso fue pasar la frontera hondureña. Los detuvieron y registraron con la enfermiza minuciosidad de aquel entonces. Una ventaja fue que la mayoría de los viajantes eran mujeres y adultas. Zelaya era el único muchacho del grupo.

Pasada la guardarraya hondureña respiró hondo. El verdadero alivio llegó tres meses después cuando burló la frontera que divide a México y Estados Unidos.

SU HERMANO QUEDÓ LISIADO

Hasta después supo que como represalia a su desaparición, el próximo recluta de su familia fue su hermano de 13 años, quien también parecía tener más años.

Su mamá no pudo repetir la maniobra con su hermano, quien tiempo después resultaría con charneles en el pie derecho al estallar una granada.

Zelaya dice que su mamá también pudo perecer en la guerra. En una ocasión, volvía de ver a su hermano, en la zona de Jinotega en 1984, cuando la Contra atacó un camión de civiles. Ella iba en el vehículo IFA, que venía unos metros atrás del agredido.

En el exilio y con su familia en un país en guerra, concluyó la secundaria y se estableció en un negocio de vehículos, en la parte mecánica.

Como muchos otros, este nicaragüense que ahora tiene 31 años, regresó al país durante la Administración de Violeta Barrios. Zelaya voló al suelo patrio en 1996, después de 12 años de haberse ido.

En la actualidad va y viene con frecuencia. Se hizo ciudadano estadounidense, pero es casado con una nicaragüense que aún reside aquí.

Aunque la guerra, un mal, propició su bien. Cree que ese capítulo no puede repetirse en la historia de este país, porque significó sufrimiento para muchos.  

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