- La Hacienda San Jacinto apenas pudo funcionar en estas Fiestas Patrias, con sólo siete mil córdobas
- A pesar de todo, entidades de servicio trabajaron como se esperaba de ellas
Wilder Pérez R. [email protected]
En 1856, desesperado porque no tenía municiones, el héroe Andrés Castro buscó una piedra y finalmente mató a un filibustero. Este año, exactamente en el día de la celebración número 145 de esa proeza, un grupo de visitantes se exasperó igual, pero por distinto motivo: los servicios higiénicos estaban clausurados.
Eso produjo que los ansiosos asaltaran los sanitarios. Rompieron sus puertas y utilizaron sus tazas. Ocurrió lo que los funcionarios del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) temían. La falta de agua potable hizo que del sitio emanaran hedores y que se observara una escena poco recomendable. Los empleados que participaron en la limpieza debieron faltar ayer a sus puestos de trabajo por enfermedades causadas por su labor.
A MENOS DINERO…
Ésta es apenas una muestra del daño causado por el recorte del presupuesto anual para el INC, calculado en casi un millón de córdobas, lo que fue confirmado por Fernando Alemán, director de esa institución. “Podríamos decir que sí. El anterior director renunció por falta de presupuesto. Nosotros hemos hecho lo imposible para llevar a cabo este acto en honor a lo que ocurrió aquí”, explicó.
Pese a que ni Alemán ni ningún otro representante del INC en la hacienda precisó la diferencia de presupuesto con que trabajan, respecto del año pasado, todos coincidieron en que los siete mil córdobas que se dedicó para esta temporada no fueron suficientes.
El dinero apenas alcanzó para pintar el Museo, rozar el monte que lo rodea y asistir con viáticos a la Policía, Cruz Roja y Bomberos. Aun así, los miembros de la Cruz Roja abandonaron por varios días la hacienda aduciendo incumplimiento del requisito mínimo para prestar sus servicios.
El sitio histórico también carece de energía eléctrica por las mismas razones económicas. A eso se le suma que el INC debió reforzar a los guías del museo con su personal del Palacio de la Cultura, al verse imposibilitados de contratar gente nueva para atender a las seis mil personas que en estos días visitan a diario la hacienda.
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