Unas 16,000 personas forman una gigantesca bandera de Estados Unidos en un campo de béisbol en Tucson, Arizona. La acción terrorista ha fortalecido el espíritu patriótico y la unidad de los norteamericanos.

Fuerzas Especiales librarán la guerra contra terroristas

María Luisa AzpiazuEFE WASHINGTON.- El ataque que lance Estados Unidos contra los responsables de los atentados del martes será muy poco convencional, y, según reconocen los propios militares, requerirá la entrada en acción de fuerzas diferentes y muy especializadas. Ni la más sofisticada maquinaria bélica del mundo, ni siquiera la vasta experiencia de los mejores […]

María Luisa AzpiazuEFE

WASHINGTON.- El ataque que lance Estados Unidos contra los responsables de los atentados del martes será muy poco convencional, y, según reconocen los propios militares, requerirá la entrada en acción de fuerzas diferentes y muy especializadas.

Ni la más sofisticada maquinaria bélica del mundo, ni siquiera la vasta experiencia de los mejores oficiales de la Academia West Point van a ser suficientes para asegurar la victoria.

Esta vez, el enemigo está tan disperso y tan infiltrado que ni siquiera los estrategas de la prestigiosa Academia del Ejército de Tierra tienen claro por dónde tirar. En 1941, después del ataque a Pearl Harbor, estaba claro, pero ahora, no.

Tienen que defender a su patria en lo que llaman “un conflicto sin Estado”, y según han reconocido varios estrategas de West Point en declaraciones a “The New York Times”, se les agolpan las interrogantes sobre cómo equilibrar los conceptos de seguridad nacional y respeto a las libertades individuales.

En el debate se plantean, por ejemplo, atacar al enemigo desde dentro, derrocando gobiernos como se hizo en el pasado en algunos países de América Latina, pero en el caso del islamismo radical parece más difícil, ya que los fundamentalismos son poco porosos.

Por eso en Estados Unidos se trabaja contrarreloj para hacer frente a una situación que requiere una respuesta tan urgente como difícil, y que puede pasar por la potenciación de las llamadas Fuerzas de Operaciones Especiales.

FUERZAS DE OPERACIONES ESPECIALES

Estos militares especializados y adiestrados en las más diversas destrezas pueden ser la clave del éxito de una operación en la que el armamento convencional no será tan fundamental. Las Fuerzas Especiales fueron creadas en 1962 por el presidente John F. Kennedy para luchar contra la insurgencia marxista en América Latina. En este momento son 40,000 personas, en su inmensa mayoría hombres, ya que gran parte de las unidades no admiten mujeres.

Ya han empezado a surgir las primeras voces que piden un sustancial incremento de fondos para las unidades especiales, que cuentan con un presupuesto anual que el pasado año fue de 3,300 millones de dólares, y ahora está en torno a los 4,000 millones, más una porción correspondiente de los 40,000 millones habilitados el viernes, por el Congreso, para hacer frente a la previsible guerra.

Analistas citados por el diario “The Washington Post” indican que estos grupos de militares han realizado ya secretas y exitosas operaciones en el pasado.

Es el caso, por ejemplo, de un reducido grupo de militares enviados a Yemen con el objetivo de seguir los pasos a los extremistas allí radicados y autores del atentado perpetrado contra el portaaviones “USS Cole” en el puerto yemení de Adén.

La misión estaba clara, pero para alcanzar el objetivo los soldados estadounidenses empezaron por enseñar a las tropas yemeníes cómo desactivar y limpiar un campo de minas, para ganarse así su confianza.

Igualmente, un equipo de “especiales” fue el primero que, la pasada semana, reanudó las relaciones entre el Ejército de EE.UU. y de Vietnam, después de una guerra y 30 años de enemistad. En esta ocasión les ayudaron a localizar minas residuo de la guerra.

Los militares creen que este tipo de actividades mixtas y sumamente especializadas van a estar casi obligatoriamente en la base de las futuras represalias, ya que muchas de las acciones a desarrollar tendrán que tener un perfil sumamente discreto, como el de las unidades que, desde 1985, trabajan con Pakistán.

Ahora, los expertos aseguran que son “especialmente activas” en la región del Golfo Pérsico, donde EE.UU. mantiene actividades de bajo perfil.  

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