Jordan, tomará riesgo

Edgard Tijerino M. [email protected] ¿Cómo juzgar la intención de Michael Jordan de regresar a la pantalla de la NBA, retando el desgaste a los 38 años?.. ¿Cuántos consideran que vale la pena tomar ese riesgo, tres años después de haber posado para Da Vinci en aquel partido con el Jazz, que parecía ser su Ultima […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

¿Cómo juzgar la intención de Michael Jordan de regresar a la pantalla de la NBA, retando el desgaste a los 38 años?.. ¿Cuántos consideran que vale la pena tomar ese riesgo, tres años después de haber posado para Da Vinci en aquel partido con el Jazz, que parecía ser su Ultima Cena?

Cuando este mago, que siempre nos dio la impresión de haberse escapado de la Lámpara de Aladino para ofrecernos Mil y Una Noches de fantasía, asegura repleto de convicción: “Quiero volver a jugar, estoy entrenando duramente, mi amor por el baloncesto sigue inalterable, considero que puedo ser útil”, es que va en serio, que hay que creerle, y por supuesto, abrirle espacio con los Wizards de Washington.

Él piensa que no ha terminado de agotar sus trucos para provocar asombro… Cierto, logró mantener su motivación creciendo más allá de la multiplicación de las dificultades y del implacable deterioro físico consecuencia del paso del tiempo, pero tres años después, sus músculos deben gemir frente a las exigencias… Era llamativo verlo pedir el balón a gritos cuando la presión era asfixiante y quemaba las manos de otros… ¿Cómo no recordar al acróbata espacial, que ridiculizó la ley de la gravedad de Newton mientras avanzaba flotando por encima de un arco iris imaginario rumbo al cesto?.. Michael fue el símbolo de la grandiosidad en el baloncesto, el mejor de todos los tiempos sin dar margen a la menor discusión, pero decidió a los 35 años, después de 16 deslumbrantes temporadas, salirse del escenario dejando en el aire una gigantesca interrogante: ¿Cuándo volveremos a ver, apreciar y disfrutar de alguien parecido?

Vince Carter es fenomenal, Kobe Bryant es un jugador de ribetes espectaculares, Kevin Ganertt impacta visto desde cualquier butaca, el ímpetu demoledor de Shaquille, eriza los pelos, pero ninguno de ellos es Jordan… El puesto de figura cumbre continúa vacante.

Duele que aquella imagen de Jordan contra los Jazz en 1998, imborrable, no sea la última cerrando una gran historia, como lo pasamos creyendo a lo largo de estos tres años.

¿Lo recuerdan?.. Con el reloj sudando y rugiendo en los últimos segundos del sexto juego de la final contra Utah, Jordan apareció en forma fantasmal para robarle el balón a uno de los “Monstruos” de la NBA como es Karl Malone… De inmediato, Jordan se convirtió en un proyectil serpenteando sobre el tabloncillo en busca del cesto enemigo mientras el tiempo avanzaba… John Stockton cubría a Kerr recordando aquel pase mortífero en la final del 97, pero Jordan, un experto en el manejo del tiempo y la distancia, dueño de un sistema nervioso inalterable frente a huracanes y terremotos, no pensaba confiar en nadie más que en él mismo… Esquivó a Rusell, llegó a posición de tiro, frenó, se elevó majestuosamente desde 19 pies de distancia, y apretó el gatillo… Sus muñecas quedaron dobladas mientras la pelota descendía en cámara lenta, terminando de describir una caprichosa parábola que pareció dibujada por el pincel maestro de Picasso… El cesto se estremeció, y los Bulls, venciendo por 87-86 a los Jazz, obtuvieron su sexto cetro de Liga.

Por Dios, pensamos admirados… ¿Cómo es posible tanta perfección?.. ¿Quién sacó a Jordan del Bolshoi?.. ¿No se trata de un extraterrestre?

Jordan se ve ansioso por salir de un segundo retiro… Ya lo había hecho en el 93 para buscar infructuosamente espacio en el béisbol, y resultó un éxito, pero ahora a los 38 años, con tres fuera de escena, su regreso es un riesgo mayúsculo.

MISTER ASOMBRO

Todo en él fue grandioso… Pero, independientemente de su gran total de 29 mil 277 puntos, de sus cinco títulos como Más Valioso en la Liga, de su promedio de 31.5 puntos por juego en las series regulares, de sus 6 reconocimientos como “El Mejor” en diferentes Play Offs, de sus 30 ejecutorias con más de 50 puntos, 372 de 30 o más, y sus seis campeonatos con los Bulls, lo más emocionante y dramático que nos ofreció, fue aquella actuación en el juego 5 de la final del 97, siempre contra los Jazz de Utah.

Afectado por un virus estomacal desde el día anterior, Jordan estuvo batallando fieramente con una alta fiebre y vómitos desgastantes. Todos consideraron que no estaría en condiciones de ir al parque, mucho menos de alinear… Sus piernas difícilmente respondían en horas de la tarde, pero por la noche, volviendo a provocar asombro, Jordan estaba en la línea de fuego, con su número 23 resplandeciente, llevando a los Bulls a un triunfo clave.  

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