Tito Rondón [email protected]
Fue una excelente exhibición de pitcheo la que dio Dennis Martínez ayer, pues habían pasado dos años desde la última vez que había escalado la lomita.
A mí no me sorprende que haya lanzado a 86 millas por hora, ni que estuviese controlado, ni que su curva siga siendo muy buena.
Eso es porque Dennis es una persona disciplinada, de buenas costumbres, sano. Hace ejercicio diariamente, practica beis con sus hijos Gilberto y Ricky, y, obviamente, que es un magnífico espécimen genéticamente hablando.
De más está decir que un lanzador de 86 millas y control debe hacer el grado en la Selección; su utilidad debe ser como relevista pues para abrir y lanzar seis o siete entradas necesita resistencia en las piernas, y como todos los lanzadores saben, eso es lo primero que se va con la edad.
Lo que me trae a lo que me preocupa de Dennis en su papel de pelotero.
En 1999, recién retirado de Grandes Ligas, Dennis experimentó en los juegos de fogueo previos a los Juegos Panamericanos de Winnipeg.
Si mal no recuerdo, en su primera salida lo hizo bien, pero tuvo un jalón muscular en una pierna.
Luego contra Guatemala le lanzó a un bateador, el que dio rola al lado del box. Dennis fildeó bien y sacó el out en primera, pero tuvo que salir del juego por el bendito jalón.
Su último intento fue ya en Estados Unidos, siempre durante el fogueo.
Fue contra la selección amateur de Estados Unidos, y el bateador enfrentado fue el hawaiano Keoni DeRenne, que estuvo aquí en el Premundial de 1998; es un jugador fogoso pero bateó solamente .238 en el 2001, en doble A, en la sucursal de los Bravos.
El destino fue irónico. Otra rola al lado del box, otro limpio pero apresurado fildeo de Martínez, otro jalón muscular.
Dennis se retiró de la Selección. Ojalá vuelva, yo no soy de los que piensa “que hay que retirarse en plenitud de facultades para que a uno lo recuerden en el pináculo de la gloria”.
Qué gloria ni qué nada. La vida es para vivirla, y jugar beis es uno de los grandes placeres de la vida.
Además, sería algo muy emotivo que Dennis Martínez preservara alguna victoria histórica en relevo.
LA PULPERÍA
No solamente en Norteamérica se está persiguiendo la marca de jonrones; ayer en Japón Tuffy Rhodes conectó su cuadrangular número 54 para ponerse a uno de la marca establecida por el legendario Sadaharu Oh en 1964.
El estadounidense Randy Bass llegó a 54 en 1985, de allí hasta el final de la temporada no le tiraron ningún strike. Pero ese chauvinismo tiende a desaparecer.
En México se coronaron los Tigres, que ya anunciaron que se van de la capital. Debutaron en 1955 con un banderín, y se despiden con otro. Dicen que van para Puebla.