La Selección Nacional Pre-Junior fue obligada a jugar 4 partidos en dos días.

Una batalla desigual

Martisabel Barrios *Especial para LA PRENSA [email protected] Participar en el IX Campeonato Panamericano Pre-Junior (13-14 años) me obliga a compartir con todos los nicaragüenses que aman el béisbol algunas reflexiones. Las primeras las hice hace varios años y las dediqué a mi papá, más tarde grité con fuerza ante la falta de respaldo al proyecto […]

Martisabel Barrios *Especial para LA PRENSA [email protected]

Participar en el IX Campeonato Panamericano Pre-Junior (13-14 años) me obliga a compartir con todos los nicaragüenses que aman el béisbol algunas reflexiones.

Las primeras las hice hace varios años y las dediqué a mi papá, más tarde grité con fuerza ante la falta de respaldo al proyecto rivense con la única Academia de Béisbol Menor de este país; hoy, es la tercera vez que lo hago y me motiva Nicaragua, sus niños, sus jóvenes, sus sueños, sueños inalcanzables si desde ya no decidimos virar el rumbo del barco que se hunde, convencidos de otorgarles a los muchachos y muchachas el papel protagónico que merecen y que tienen por derecho.

Participar en un evento panamericano es un sueño hecho realidad, pero me pregunto: ¿a qué vamos?

Es importante el intercambio de culturas, conocer nuevos mundos, solamente viajar para quienes no tienen ese privilegio es maravilloso y enriquecedor, pero… hay personas, hay deportistas que se parten el alma y se entregan por completo para representar a su país, soñando con traer una medalla.

Hay peloteros, atletas, deportistas que por la bandera, por el pedazo de tierra que nos abriga, por muy empobrecida que esté, para nosotros estando lejos es siempre bella y añorada. ¿Y qué hacemos nosotros aquí por ellos? Les admiro y les vuelvo a decir: ¡Vamos, campeones, empujemos para adelante!

La primera reflexión es que no es posible continuar las cosas como hasta ahora. No es posible porque cualquier esfuerzo, cualquier acción que se ejecuta, quien sea, no logra impactar en el desarrollo sostenido que debemos promover como nación.

Válido es el refrán que dice: “Una golondrina no hace verano”. Si no tenemos en el deporte, al igual que en los otros aspectos de la vida política, empresarial y social una visión de conjunto, una visión de nación, no vamos a lograr resultados a corto ni a mediano plazo, que coloquen a nuestra Patria en posiciones importantes, destacadas, de vanguardia y ejemplares dignas de ser imitadas.

En segundo lugar, quiero felicitar a los 18 niños nicaragüenses y a sus 3 entrenadores que en solamente 2 fines de semana se organizaron y lo hicieron tan bien que en Honduras el equipo hizo lo que tenía que hacer: vencieron a los equipos centroamericanos y por vez primera a un excelente y legítimo equipo norteamericano.

Así fue como se comenzó a escribir la historia del IX Panamericano Pre-Junior, después, debido a la injusta e inexplicable programación de juegos, colocándole a Nicaragua 4 juegos seguidos (2 dobles), causaron en nuestros chavalos una fatiga muscular que era imposible vencer por causas de la falta de entrenamiento y que sumado al intenso calor, fueron determinantes para no avanzar contra pronósticos.

En tercer lugar, debo gritar desde el fondo de mi corazón, con la terquedad que me distingue, con la razón, y sobre todo con mucha indignación, lo que usualmente se ha convertido en una práctica amañada, nociva, desleal, antideportiva y hasta peligrosa por parte de algunos países competidores.

VENTAJA VENEZOLANA

Nuevamente le tocó el turno a Venezuela solamente la foto que el Diario El Tiempo de Honduras publicó el 5 de septiembre, habla lo que tal vez yo no puedo decir ni escribir.

Cómo es posible, jugando limpio, lo siguiente:

– El catcher de Nicaragua, Luis Jácamo, Campeón jonronero del Panamericano con 4 tiene una estatura de 1.70 y un peso de 130 libras.

– El catcher del Brasil, con una técnica excelente mide 1.61 y pesa 124 libras.

– El catcher de Venezuela mide 1.75 y pesa 189 libras.

– La tercera base de Nicaragua Ariel Mendoza, finalista entre los mejores bateadores del torneo mide 1.68 y pesa 132 libras.

– La tercera base de Venezuela mide 1.74 y pesa 162 libras.

Si observamos al joven tercera base de Venezuela (en la foto), díganme si su rostro tiene las facciones propias de los 14 años, su caja torácica y sus muslos no son jamás los de un joven de 14 años. A menos que sea fabricado en probeta.

Protestar es necesario, pero ya no es suficiente. ¿Ante quién lo hacemos? Venezuela es ahora un legítimo campeón, sus tallas están en regla, sus pesos no son objeto de reglamentación pero yo me pregunto: ¿por qué sólo ellos?, y no los norteamericanos, ni los mexicanos. Simplemente no es posible. Señores de COPABE, ¿están ustedes de acuerdo en continuar haciendo deporte así?, con estas competencias con tanta falta de equidad y transparencia.

Para finalizar, en Honduras, en un país igual que el nuestro, me impresionó la importancia que le dan a la infraestructura deportiva para niños y jóvenes, así como la preocupación por dotarlos de organización y técnica.

Incluso un deporte que para Honduras no es prioritario, como es el béisbol, tiene más apoyo que el que nosotros podemos soñar en Nicaragua. Y no hablo solamente del Gobierno, sino de la Empresa Privada, quienes asumen un rol beligerante en el desarrollo deportivo de la juventud.

Hoy, repito lo que siempre digo, ojalá sea escuchada al menos hoy. ¿Quién dice que los niños y los jóvenes son prioridad en este país? ¿Quién se atreve a decir que el Deporte es importante si no tiene un presupuesto digno? Por favor amigos y amigas, hagamos algo, no hablemos tanto, no juguemos con los sueños del futuro. Seamos responsables y pensemos juntos qué hacer por Nicaragua.

Hagamos a un lado la politiquería, dejemos de repartir guantes como si fueran “bolis”, respetemos a quienes mañana si fueran educados por el deporte, en una cultura de paz, serían capaces de conducirnos y construir un mejor destino que el nuestro.

Nicaragua merece un lugar mejor, en cualquier competencia, lo único que hace falta es una política deportiva coherente, de desarrollo, que involucre al gobierno, a la empresa privada, a la familia y a la comunidad, pero sobre todo muchos, muchos deseos de que cuando nuestros chavalos viajen, sientan ellos que han cumplido y que no les marque el sabor de una derrota inmerecida.

A todos los chavalos de la Selección Nacional Pre-Junior les reitero: ¡Vamos, campeones, empujemos para adelante!

* Activista de Pequeñas Ligas y delegada por Nicaragua en el Panamericano Pre-Junior.  

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