- Sociólogo, con Maestría en Comercio y Relaciones Internacionales, es del criterio que en Nicaragua se debe fortalecer el espíritu empresarial, puesto que en el país resulta difícil ser empresario por los grandes obstáculos que se presenten durante el proceso de formación de una empresa
Martha Danelia Corea [email protected]
Una de las características que lo destacan es su elocuencia, Alvaro Porta Balladares, decano de la Facultad de Ciencias Económica y Empresariales de la Universidad Centroamericana (UCA), se mantiene rodeado de papeles y siempre pendiente de garantizar la excelencia en las cátedras que debe coordinar desde su cargo.
Asegura que con los alumnos de esta facultad se discute ampliamente la necesidad de fortalecer el espíritu empresarial, pues según su criterio, en “este país es difícil ser empresario, debido a una serie de situaciones que hacen que la iniciativa empresarial no tenga un buen eco”.
¿Cuál es la formación que ofrece la Facultad Económica y Empresarial de la UCA?
La UCA se propone hacer una contribución al desarrollo de Nicaragua, siempre ha sido una constante en esta universidad, la Compañía de Jesús siempre se ha preocupado por marcar siempre la diferencia y tiene un compromiso con la calidad, brindar una educación superior con calidad, y además de eso, que tenga una pertinencia y que sea algo que contribuya a Nicaragua. O sea, no es una universidad con fines de lucros, sino que tiene una razón de ser, que pueda contribuir a los problemas que vivimos en Nicaragua.
Enmarcados en esa situación, la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales tiene todo un proyecto que precisamente trata de estar a la altura de esos compromisos. O sea, aquí se ha dado un concepto de la educación continua y vemos cómo podemos nosotros aportar desde lo que son cursos de capacitación destinados al empresarios, sobre todo a la micro empresa, luego a los técnicos superior que son dedicados a desarrollar las habilidades que le permiten tener un oficio al joven y que pueda insertarse en el mundo laboral ya con ese título de técnico superior dedicado al oficio. Aquí estamos un poco contra la corriente, porque Nicaragua no es un país donde la educación técnica se haya desarrollado y valorado, si vos le preguntás a un joven, él quiere ser licenciado, ingeniero, pero resulta que el ingeniero para poder trabajar necesita tener un buen equipo de ingeniero, entonces sale al mercado una oferta de muchos ingenieros sin sus respectivos técnicos y eso nos crea un problema. Sin embargo, es una necesidad que hay en Nicaragua y por lo tanto seguimos insistiendo en que se necesita y que tenemos que presentar esas ofertas de educación técnica.
¿Los egresados de esta facultad están preparados para lo que demanda el mercado laboral?
De eso se trata. Nosotros estamos en una constante revisión del currículum de nuestros programas y estamos en una constante evaluación de que si lo que nosotros estamos ofreciendo, realmente es lo que las empresas están necesitando. Para contestar la pregunta, por ejemplo, la licenciatura en Contaduría Pública, que ofreceremos el próximo año, para que nosotros ofrezcamos algo al mercado, un nuevo programa, tenemos que hacer la debido investigación para ver cómo, cuándo y en qué forma vamos a presentar el programa. Entonces, en la licenciatura en Contaduría Pública tenemos que revisar qué se está haciendo actualmente en Nicaragua y hacemos una encuesta sobre todos los programas que se están ofreciendo en el país; hacemos una investigación en relación a lo que se ofrece fuera de Nicaragua y qué es lo que se ofrece actualmente como formación para la profesión de Contabilidad, cuál es el estándar globalizado de lo que es ser un Contador; un tercer elemento es ver la necesidad, qué es lo que la empresa necesita, cuál es el diseño de contador que la empresa necesita.
¿Y cuáles son los resultados esperados?
Lo que nosotros observamos es que actualmente en el mundo está bastante estandarizada la profesión; segundo, lo que se ofrece actualmente no permite satisfacer las necesidades de la empresa, por qué, porque la empresa necesita un Contador que sea bilingüe e informatizado.
Entonces, nuestro programa, que lo ofreceremos el próximo año, lleva esas características, nuestros contadores son bilingües y ciento por ciento informatizados. Permanentemente, estamos revisando si el perfil de nuestro administrador público, de nuestro economista es el que la empresa está necesitando y por eso tenemos un diálogo con las empresas y una constante evaluación de ver si nuestro profesional se inserta en el mercado laboral, cuáles son las deficiencias que lleva y cómo las podemos mejorar.
¿Eso significa que ustedes están satisfaciendo las necesidades del mercado laboral?
Eso es lo que tratamos, de que nuestro profesional salga adecuado a lo que la empresa necesita en Nicaragua, por un lado, pero también, con un nivel de calidad internacional que también estamos obligados a satisfacer, no podemos perder ese punto de vista. Nuestro administrador público tiene que tener un estándar de calidad.
¿Es como ponerle un sello de calidad al egresado?
Así es. De hecho, en Nicaragua cuando se dice este es un egresado de la UCA, tiene un sello de calidad, nosotros estamos obligados a mantener ese sello de calidad, ese compromiso con la calidad académica.
Ustedes están formando a los nuevos profesionales de Nicaragua, durante el proceso de formación ¿cuál es la visión que le proporcionan sobre la economía nicaragüense?
Siempre tratamos que en el estudio se vaya siempre tomando en cuenta la realidad que vive Nicaragua. No deseamos que nuestro técnico, nuestro profesional salga y que haya pasado los cuatro, cinco años de su licencia en una burbuja sin aplicar todos esos conocimientos a la realidad de Nicaragua. Entonces, en nuestro proceso de aprendizaje estamos enfrentando los planteamientos teóricos a ver cómo se traduce a la realidad nacional con el ánimo de ser propósito, no nos sirve de nada criticar o desbaratar algo, sino que cómo presentar propuesta y buscar soluciones a los problemas que vive Nicaragua.
¿El profesional que sale de acá, sale sólo con esa visión de ir a buscar un puesto o también sale con esa visión de, en vez de ir a buscar trabajo, yo lo puedo generar creando mi propia empresa?
Conversamos bastante sobre la necesidad de fortalecer el espíritu empresarial y quisiéramos que nuestro joven profesional capte ese mensaje y realmente contribuya. Mirá, en este país es difícil ser empresario, hay una serie de situaciones que hacen que la iniciativa empresarial no tenga un buen eco. Aquí es importante que comprendamos que la iniciativa empresarial no es sólo la gran empresa, estamos hablando que el joven profesional que se acaba de graduar tiene muchas ideas y quiere hacer su empresa, pero cuando sale, solamente con la formación de la empresa, se comienza uno a encontrar con una serie de leyes que van desestimulando y se la ponen difícil, como decimos en Nicaragua. Luego (está) el apoyo que pueda recibir ese joven empresario, es bien poco, hasta llegar a los problemas de acceso al crédito, la excesiva carga tributaria, la relación con las alcaldías con el pago de los impuestos. O sea, se le va poniendo la cosa bastante difícil y hacen que el joven empresario fracase en ese esfuerzo. Eso es algo que tenemos que discutir y el país tiene que comprender que nosotros tenemos que promover las iniciativas empresariales, sobre todo el respaldo que le damos a la microempresa porque por ahí comienza todo. Aquí tenemos que llegar a un momento en que toda la sociedad está apoyando las iniciativas empresariales, universidades, bancos, sector público, organismos no gubernamentales, centros de investigación. El joven empresario tiene que ser el joven de la película.
En cuanto a la función pública, ¿consideran que dentro de los egresados puede estar el futuro miembro del gabinete económico?
Creo que parte de los problemas de Nicaragua es un problema de participación generacional y creen que los jóvenes profesionales tienen que ir asumiendo un papel más fuerte de participación en la cosa pública de este país. cuando te digo jóvenes me refiero de los 23 a los 45 años, ese segmento tiene que ir asumiendo un mayor rol y participación. Pienso que llega ahora el momento en que tiene que haber un cambio generacional, un cambio de timón en este país hacia una generación más joven. Ese es un desafío que tenemos la gente de nuestra edad, de ir ocupando espacio para ir asumiendo las riendas de este país. Estoy hablando aquí de los jóvenes que pertenecen al abanico de corrientes políticas. El país urgentemente necesita esos aires frescos y es nuevo liderazgo.
¿Cómo mira el crecimiento económico de Nicaragua?
Cuando mirás las cifras macroeconómicas te das cuenta que desde el 90 hasta la fecha el ingreso del ciudadano nicaragüense, el PIB (Producto Interno Bruto) per cápita apenas ha aumentado a razón promedio de un dólar por año, vos te das cuenta que, realmente, nosotros no podemos seguir con ese mismo ritmo de crecimiento porque, si vos hacés una prolongación de esa tendencia, vamos a necesitar 500 años para llegar al punto del PIB per cápita arriba de los 1,000 dólares por habitante. Entonces, cuando revisás esas cifras te das cuenta que el modelo que se había propuesto para el país, el modelo de que el mercado se iba a encargar de solucionar todos los problemas sobre todo los vinculados a la pobreza, miseria, empleo, que íbamos a tener un país de apertura hacia el exterior, ese es un modelo donde vos, necesariamente, tenés que hacer un ajuste porque hay como una luz roja que está palpitando y te está dando una señal de alarma, aquí hay algo que no está funcionando bien, hay que hacer algunos ajustes.
UNA AMPLIA EXPERIENCIA
A sus 40 años, Alvaro Porta ha logrado obtener un amplio currículum. Entre 1985-1988 fue director fundador del Centro de Investigación y Capacitación Juvenil Olof Palme, proyecto financiado por la Agencia Sueca para el Desarrollo (ASDI) y la Agencia Noruega para el Desarrollo (NORAL).
En ese puesto dirigió investigaciones sobre la situación socioeconómica de los jóvenes nicaragüenses, impartió cursos de métodos de organización a jóvenes dirigentes de cooperativas agrícolas, sindicatos y organizaciones estudiantiles.
Posteriormente, se graduó de Sociólogo, con postgrado en Comercio Internacional de la Escuela de Comercio Solvay, Universidad Libre de Bruselas, Bélgica, y en Administración Pública de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica; con una Maestría en Relaciones Económicas Internacionales de la Universidad Libre de Bruselas.
De 1993 hasta 1997 se desempeñó como diplomático, ostentando el cargo de Consejero de la Misión de Nicaragua ante la Oficina de Naciones Unidas y otras Organizaciones Internacionales en Ginebra, encargado de los asuntos económicos, siendo jefe del Equipo Negociador de Nicaragua en la Ronda Uruguay del GATT.
Desde mayo de 1997 hasta marzo del 2000, Director del Servicio de Información Comercial del Centro de Exportaciones e Inversiones. Institución del sector privado nicaragüense, dedicada a la promoción de exportaciones y atracción de inversiones.
Actualmente se desempeña como Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UCA, cargo que ocupa desde abril del 2001 y el cual se disputó con otros 80 candidatos.
PROPUESTAS A CANDIDATOS
El Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UCA, Alvaro Porta, informó que a inicios de agosto dicha Facultad le entregó a los equipos económicos de los candidatos presidenciales de los tres partidos políticos que participan en la contienda electoral dos documentos con propuestas de políticas económicas que creemos deben tomar para ir solucionando los problemas de Nicaragua.
“Cómo se elaboraron estos documentos. Se elaboró el curso de nuestro programa de estudio. Precisamente, en un esfuerzo por ir haciendo que esas materias que las estábamos viendo y esas teorías, cómo ir sacando recomendaciones y propuestas porque, buenos, estamos estudiando a los pensadores económicos, lo que se está diciendo, lo que se ha dicho a lo largo de la historia económico y cómo podemos traducir esas cosas en propuestas para los equipos económicas”, declaró Porta.
Señaló que algunas de estas propuestas económicas fueron recogidas por los candidatos y publicadas como compromisos en sus planes de campaña. “Otras quisiéramos que también fueran recogidas y no hemos visto una reacción de comprometerse con estas propuestas”, agregó.
Detalló que entre las propuestas que ya tuvieron acogidas está la flexibilización de la Ley de Promoción de Inversión Turística, la aprobación de una ley que fortalezca el Consejo Nacional de Planificación Económica y Social (Conpes), de una nueva ley tributaria.
Mientras que, entre las propuestas que esperan sean tomadas por los candidatos presidenciales están la creación de grupos de observación ciudadana en cada entidad que tiene acceso al Presupuesto General de la República.
La idea de presentar estas propuestas económicas, es para que los candidatos conozcan qué es lo que necesita el nicaragüense.
“No se trata que el político venga a decirnos qué es lo que piensa hacer, se trata también que el ciudadano se exprese y diga qué es lo que se quiere que se haga”, concluyó.