Embajador Lawrence Pezzullo.

EE.UU. demandó una investigación a fondo

Testigos confirmaron que fue ejecutado en el piso Roberto Fonseca L. [email protected] El Telegrama “Managua 05558”, clasificado como “confidencial”, llegó al Departamento de Estado dejando un rastro de urgencia. En él, el embajador estadounidense Lawrence Pezzullo informaba a sus superiores en Washington que se había producido el arresto de siete prominentes líderes del sector político […]

  • Testigos confirmaron que fue ejecutado
    en el piso

Roberto Fonseca L. [email protected]

El Telegrama “Managua 05558”, clasificado como “confidencial”, llegó al Departamento de Estado dejando un rastro de urgencia. En él, el embajador estadounidense Lawrence Pezzullo informaba a sus superiores en Washington que se había producido el arresto de siete prominentes líderes del sector político y empresarial del país, tras la muerte del cafetalero Jorge Salazar Argüello, vicepresidente del COSEP.

“Durante la tarde del 17 de noviembre, efectivos de la Seguridad del Estado ejecutaron una serie de arrestos de líderes prominentes del sector privado y del sector político. Hasta el momento tenemos los nombres de siete arrestados”, escribió.

En ese listado, al final del telegrama, mencionó al dirigente conservador Clemente Guido, a Leonardo Somarriba, vicepresidente de la Cámara de Comercio Americana; a Ernesto Moncada, Dora María Lau; Mario Hanon, líder de UPANIC; a Jaime Castillo, líder de la cooperativa de caficultores de Matagalpa, y a Néstor Moncada, a quien identificó como tercero en el ranking oficial de la Seguridad del Estado.

“El gobierno busca a Alejandro Salazar, primo de Jorge, y a Alberto Bárcenas, tesorero de UPANIC, pero aún no los han arrestado”, comentó Pezzullo a sus superiores.

Con respecto a la ejecución de Salazar Argüello, refirió que su muerte fue divulgada por Radio Sandino, en los noticieros nocturnos, basándose en un comunicado del Ministerio del Interior. Según éste, el líder del sector privado murió en un “enfrentamiento” en El Crucero, “mientras transportaba armas para la contrarrevolución”.

Luego, brindaba una breve descripción del ambiente político. “La cobertura de Managua, por parte de las fuerzas de seguridad, Policía y Ejército, es ligeramente superior a lo normal, aunque vehículos policiales patrullan frente a UPANIC”.

En un telegrama con numeración menor, Managua 05587, el diplomático estadounidense sugiere a sus superiores que se pronuncien oficialmente —a través del vocero de la Administración Carter—sobre la muerte de Salazar, demandando a la vez una investigación a fondo, de carácter independiente.

“Hay nuevas revelaciones en las explicaciones gubernamentales y de parte de testigos independientes, lo más importante es que Jorge Salazar —repito—no estaba armado”, escribió Pezzullo, con fecha 19 de noviembre de 1980.

“Él fue emboscado y ejecutado en el suelo por miembros de la Seguridad del Estado y un individuo no identificado, quien parece ser también miembro de la Seguridad del Estado. Disparos al aire aparentemente fueron la señal para ir al ataque”, añadió.

Por esa razón, sugería a sus superiores que exigieran ir a fondo. “Las circunstancias que rodean su muerte obligan a una investigación de fondo, dado que según todos los observadores él estaba desarmado al momento de su muerte”.

INSISTEN EN VERSION DE CONSPIRACION

En otros telegramas también “desclasificados”, el embajador Pezzullo comunicó a Washington que los líderes sandinistas seguían enfatizando la versión oficial, de que Salazar era parte de una “conspiración”, en la que estaban involucrados contrarrevolucionarios, somocistas, etc., con el propósito de derrocar al sandinismo.

“Borge brindó una conferencia de prensa la tarde del 18 de noviembre, en la cual hizo públicas muchas de las acusaciones contra Salazar, basándose en los supuestos conspiradores”, reportó en el Telegrama 05593. En el mismo señaló que el gobierno había advertido que todas las informaciones referidas al caso Salazar, caían bajo la aplicación del Decreto 511, o sea, que debían ser aprobadas con anticipación.

Posteriormente, en un acto celebrado el 19 de noviembre, Jaime Wheelock, de la Dirección Nacional del FSLN y Ministro de Agricultura, aseguró ante una multitud reunida en la Plaza de la Revolución, que Salazar era parte de un “complot” que buscaba la intervención norteamericana.

Finalmente, el telegrama 05657, fecha 22 de noviembre de 1980, informa sobre una conferencia brindada por Lenín Cerna, jefe de la Seguridad del Estado, en la que aseguró que la “conspiración” pretendía “dividir al Ejército”, organizar un “frente interno” con el apoyo de la Contra, y coordinar invasiones de Nicaragua, a través de guardias somocistas ubicados en Miami, Costa Rica y Honduras. Asimismo, con militares salvadoreños y de otros países.

“Una junta provisional tomaría el poder después de un golpe”, dijo Cerna, e involucró indirectamente a Ismael Reyes, Frank Bendaña y Rosendo Díaz, de acuerdo con el reporte de Pezzullo. También ligó a Bernardino Larios, quien fungió como Viceministro de Defensa en los primeros meses de la Revolución Sandinista.

Concluyó con un comentario. “Es muy significativo que Cerna no tenía nada que decir acerca de las circunstancias de la muerte de Jorge Salazar. Esta debilidad abre las puertas para insistir sobre una investigación a fondo”.  

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