Hasta que te conquisté miré las estrellas salir
mientras el viento sople y me invada dulce tu recuerdo
y una que otra sonrisa tuya sea volver a vivir.
En aquel momento mis miradas serán como dardos.
Que traspasan lo profundo lejano y duro de tu alma
y tú me darás en éxtasis los besos de tu boca
entonces en mí por siempre habrá sosiego y calma
y tu corazón ya no será más aquella roca.
Que tantas veces mis palabras tristes desearon amar
ya no. Yo te sentiré a como entonces yo temblaba
mientras que de lejos te miraba simplemente llegar.
Por ahora seguiré en mi cuarto, solo, escribiendo
y diciéndole a mi propio ser cuánto le amarás.
ya el sol en el poniente una estrella se asomaba…