Tito Rondó[email protected]
Siguiendo con los nicas en República Dominicana, aparte de Ernesto Garay hubo otro pelotero que no era lanzador, Ofilio Castro, de los Expos de Montreal. Fue firmado a media campaña del Bóer, donde llevaba de 15-3 para .200 con un triple.
Ofilio enseñó sus buenas manos una vez más, pues en 29 juegos como shortstop hizo solamente cuatro errores, y en su primera campaña profesional.
Al bate no le fue tan bien, dio de 72-14 para .194, con solamente dos dobles, y fue atrapado en sus tres intentos de robo (Ofilio no es rápido). Anotó nueve carreras e impulsó ocho. Pero sí tuvo entre sus cifras algunas esperanzadoras: recibió 16 bases por bolas y se ponchó apenas 17 veces, demostrando buena disciplina. Considerando su promedio de bateo, su porcentaje de embase de .348, casi aceptable, es excepcional. Próximo año: debe regresar a Dominicana.
Ofilio es uno de los casos que mejor ilustra algo que Feniba, la federación nica de beis, debe implementar: dos cupos en los rosters para jugadores de categoría Rookie, por encima de los que determinan para el campeonato. Por ejemplo, si son 24, pues dos extra para un total de 26. Si 22, pues 24. El equipo que no quiera a los Rookie se queda con la cifra inicial.
A estos muchachos no hay necesidad de pagarles mucho, y en partidos ya decididos pueden recibir un fogueo valiosísimo. Además de que pueden enseñar profesionalismo, algo que necesitamos desesperadamente.
Con los Expos quisqueyanos jugó también otro jugador de cuadro nica, pero convertido en lanzador: Lenín Aragón. (También fue firmado del Bóer, donde llevaba de 25-6 para .240 con un doble). Bajo las circunstancias su labor fue excepcional, pues debutó en el extranjero y además de lanzador.
De 22 relevos finalizó 13 con tres rescates, segunda cifra en el equipo después de los siete de Juan Ozuna. Ganó cuatro y perdió dos con promedio de carreras limpias de 1.73. Cedió 27 hits (ningún jonrón) en 36 entradas y un tercio, abanicó a 44, y dio apenas 18 bases por bolas (una intencional). Próximo año: me imagino que debe repetir en Dominicana, pero en el papel de pítcher abridor.
Un caso especial es Jefferson McCoy, quien pasó por un período de depresión profunda, y se le trató de distraer poniéndolo a lanzar en el Estelí. El experimento fue un desastre: un relevo y tres aperturas, cinco innings, diez bases por bolas, 0-3 y 21.60. Pero hay que darle crédito a los Astros de Houston; perseveraron y lo enviaron a Dominicana.
McCoy tuvo la efectividad más alta de la rotación, 3.70, pero no es mala cifra. Lo más importante es que igualó a un compañero como el lanzador más ganador del equipo. Terminó con 7-3, y apenas cedió 18 pases en 65 entradas y dos tercios, mientras ponchaba a 46. Le conectaron 65 hits, pero solo dos fueron jonrones. Próximo año: espero que regrese. Se merece la oportunidad. También aquí espero que le den chance.