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Christy Mathewson debutó perdiendo 3 juegos en aquel septiembre de 1900… Ninguna señal de que se convertiría en un súper lanzador capaz de atravesar por 14 temporadas de 20 o más victorias, incluidas cuatro sobre los 30, en ruta a la gran cifra de 373… Koufax ganó 2 y perdió 2 pasando inadvertido en aquel cierre de 1955… Tardó en desarrollarse pero se transformó en un pitcher de dominio abrumador, aplastante, casi imposible de ser bateado.
El martes por la noche, Tany Pérez, el manager de los Marlins de Florida le entregó la píldora al prospecto de 21 años Josh Beckett, le deseó suerte, le dio un par de palmadas en la espalda y le recomendó persignarse antes de enfrentarse a “la pandilla” de Sammy Sosa y Fred McGriff, desesperada por darle alcance a los inspirados Astros de Houston en el sector central de la Liga Nacional… En la acera de enfrente, estaría Jon Lieber, el brillante ganador de 17 juegos.
Gran expectación rodeaba a Beckett antes de enfrentar a Delino Deshields con 13,401 aficionados instalados en las tribunas del Estadio Pro Player.
Mientras estuvo en Clase A y en Doble A, Beckett de 6 pies 4 pulgadas y 190 libras, segundo en el draft del 99, firmado por 7 millones de dólares, ganó 14 juegos y sólo perdió uno, registrando 1.56 en efectividad a lo largo de 26 actuaciones.
En 140 innings, ponchó a 203 bateadores cediendo 34 bases… Su bola rápida llegó a marcar 97 y 98 millas, y fue llamado porque se consideró, estaba listo para fajarse exitosamente en el más exigente nivel de béisbol.
Y Beckett respondió plenamente… En seis entradas sólo permitió un hit de Michael Tucker, superando claramente a Lieber con el apoyo de jonrones de Preston Wilson y Kevin Millar.
¿Cómo lo viste?, le preguntó Clark Spencer a Sammy Sosa después de fallar tres veces contra Beckett, tragándose un ponche.
“Tiene control, velocidad, atrevimiento y suficiente material… Puede llegar a convertirse en un pitcher muy difícil de ser bateado”, dijo el temible artillero dominicano que busca su tercer temporada de 60 jonrones.
En béisbol, no valen las predicciones, pero es importante detenerse frente a las señales… Desde su debut, Dwigth Gooden mostró su reluciente dentadura. Pudo llegar a ser algo grandioso si no se deja atrapar por el alcohol y las drogas. Gooden estuvo a punto de ser el más joven tirador de no hitter, y más adelante, aparentemente desvaneciéndose, logró la proeza lanzando para los Yanquis.
Beckett, es una posibilidad latiendo y espera no esfumarse como pasó con David Clyde, Brien Taylor y Todd Van Poppel, considerados previamente como futuros miembros de Cooperstown.
Beckett, quien trabajó 7 entradas durante un no hitter combinado en las menores, ponchó a 5 de los Cachorros mientras concedía 3 bases realizando 85 lanzamientos, 54 strikes.