Orlando [email protected]
La teoría de una Nicaragua sin ejército ha estado en el tapete desde hace muchos años. Lo único que hacemos es invertir en el mantenimiento de hombres y maquinarias que no contribuyen a nuestro crecimiento económico.
Aunque nos duela, debemos seguir el ejemplo de los ticos y dejar que nuestras diferencias con los vecinos sean llevadas a las propias cortes internacionales. Las guerras son originadas por asuntos políticos y terminan por arreglos políticos.
Invirtamos en el desarrollo de Nicaragua y no en los sueños de algunos. Estoy de acuerdo de que les den armas de palo para que así jueguen a los indios y vaqueros.