- Nueva “cumbre de vaqueros” entre
el mandatario de México y Bush, a quienes une el gusto por las botas,
los caballos y los ranchos - Es la primera visita de Estado
que recibe la nueva Administración de EE.UU.
AFP
WASHINGTON.- El presidente de México, Vicente Fox, indicó el martes en una entrevista con el diario The Washington Post que una reforma completa de los asuntos migratorios entre Estados Unidos y su país llevará de cuatro a seis años.
“Somos conscientes de lo que podemos hacer y de lo que no podemos hacer en el corto plazo”, dijo Fox, que llegó a Washington anoche para una visita de Estado de tres días.
“Así que no corramos… Tenemos tiempo para construir. La Administración del presidente (George W.) Bush recién está empezando. La mía recién está empezando. Creo que nuestra estimación es que dentro de los próximos cuatro a seis años tendríamos algo que realmente valga la pena”, añadió.
Bush y Fox acordarán el jueves próximo un “marco de principios” para lidiar con los problemas de inmigración, pero la negociación del acuerdo está resultando más complicada de lo que se esperaba, reconoció la Casa Blanca el viernes pasado.
Según el diario, Bush y sus consejeros advirtieron recientemente que la reforma migratoria deberá desarrollarse lentamente, y quizás deba ser dividida en etapas para su consideración por parte del Congreso.
Hasta después de las legislativas del 2002 no habría ningún cambio significativo sobre el tema, y algunos señalan que el Congreso nunca aprobará la regularización de mexicanos que ingresaron al país ilegalmente, sostuvo The Washington Post.
“CONSTRUIR CONFIANZA”
En un escrito enviado al diario The New Yok Times, Fox expresó que quiere que la confianza mutua sea la base de las relaciones entre México y Estados Unidos, para que desaparezcan los recelos que en el pasado “han hecho la colaboración muy difícil, si no imposible”.
En un artículo que ayer publicó The New York Times en su página de opinión, Fox hace votos para que se consiga realmente tener “mayor confianza en ambos lados de la frontera”.
Reconoce que, en años pasados, “credibilidad” no ha sido precisamente la palabra que viene a la cabeza de los estadounidenses cuando piensan en México, porque asumen que, “durante años, México ha estado gobernado, en el peor de los casos, por mentirosos y ladrones, o en el mejor, por autoridades tecnocráticas”.
El presidente Fox indica que en México siempre se ha “sospechado” de sus vecinos del Norte, “y se ha actuado en consonancia”.
No obstante, asegura que Estados Unidos y México “ya no son aquellos vecinos incómodos”, y afirma que eso ha sido posible en buena parte gracias al Tratado de Libre Comercio firmado con EE.UU. y Canadá, que ha permitido que los tres países compartan “objetivos y responsabilidades”.
Los analistas coinciden en que los viejos resentimientos pronto serán cosa del pasado, y que esta visita se desarrollará en el mismo ambiente de la “Cumbre de Vaqueros”, que celebraron el 16 de febrero en el Rancho San Cristóbal, en el estado de Guanajuato, Fox y su colega estadounidense, George W. Bush.
Allí, ambos mandatarios dejaron consignados los principales puntos que deberán afrontar para mejorar las relaciones y superar los recelos.
«ROMANCE» CON PRAGMATISMO
Aprovechando el explosivo crecimiento de la población mexicana en Estados Unidos en los últimos años, y a sabiendas de que sus votos pueden conseguir la reelección de Bush en 2004, México exige un acuerdo migratorio que legalice a más de tres millones de inmigrantes indocumentados que viven al norte del Río Bravo. Los votos latinos en Estados Unidos crecieron de 4.6% en 1996 a 5.4% en 2000. Unos 5.5 millones de hispanos votaron en las elecciones estadounidenses en 1994, contra 8 millones el año pasado. La mayoría de la comunidad latina está compuesta por mexicanos (7.3% del total de la población).
LUNA DE MIEL GRINGO-MEXICANA
– Los mexicanos consideran “histórica” la visita que su presidente, Vicente Fox, inició ayer a Estados Unidos, debido al nuevo ambiente que se ha imprimido a las relaciones bilaterales desde que éste asumió el poder, tras siete décadas de hegemonía de un partido.
– Tanto para EE.UU. como para México existe la percepción de que las actuales relaciones son las mejores en muchos decenios, y el ambiente de colaboración y de buenas intenciones sobre la mayoría de los problemas locales auguran unos años de estrecha cooperación.
– Durante el siglo pasado, los últimos setenta años bajo gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), las relaciones bilaterales sufrieron altibajos por la mutua desconfianza y los problemas generados por una frontera común de 3,000 kilómetros.