La vaina del frijol es experimentada como abono orgánico en el cultivo del maíz. LA PRENSA/ARCHIVO.

Frijol mungo se convierte en abono para el maíz

Investigadores analizan las ventajas de la combinación de cultivos en la UNA Nelson Osejo GuzmánEspecial para LA [email protected] La incorporación como abono verde del frijol mungo (Vigna radiata), luego de haberse establecido a los 51 días el cultivo del maíz, variedad NB6, eleva de manera sustancial los rendimientos productivos de este último, base principal en […]

  • Investigadores analizan las ventajas de la combinación
    de cultivos
    en la UNA

Nelson Osejo GuzmánEspecial para LA [email protected]

La incorporación como abono verde del frijol mungo (Vigna radiata), luego de haberse establecido a los 51 días el cultivo del maíz, variedad NB6, eleva de manera sustancial los rendimientos productivos de este último, base principal en la dieta de los nicaragüenses.

Este fue el resultado que obtuvieron Milagros Mejía y Elías Bucardo, ingenieros agrónomos, luego de incorporar en distintas fechas la leguminosa (frijol mungo) durante el ciclo vegetativo del maíz, con el objetivo de evaluar su efecto como abono verde, en la finca El Plantel de la Universidad Nacional Agraria.

Para Mejía, el asocio de estos dos cultivos es la práctica agrícola más común en Mesoamérica, “por cuanto la cantidad de biomasa y nitrógeno que produce el frijol mungo, unido al ahorro de mano de obra para el control de malezas y el aprovechamiento de terreno recompensa el trabajo adicional para manejar el crecimiento del frijol abono”, destaca la investigadora.

En este sentido los cultivos asociados o policultivos, son una alternativa por ser sistemas comunes con mucho éxito en la agricultura tradicional. Se ha demostrado que los policultivos producen rendimientos por áreas más altos que los monocultivos además de reducir el ataque de plagas, enfermedades y malezas.

Por su parte, Elías Bucardo explica la importancia de los nutrientes en las plantas. “Para su normal desarrollo y crecimiento, el maíz necesita de muchos elementos nutritivos, entre éstos existen de 16 a 17 de mayor importancia. Con mucha frecuencia los suelos agrícolas tienen escasez de los denominados elementos nutritivos principales especialmente nitrógeno, fósforo y potasio”.

El maíz consume más nitrógeno que ningún otro elemento nutritivo proveniente del suelo. Este es indispensable para estimular el desarrollo vegetativo, la calidad del grano, además lo necesita la planta durante toda la época del crecimiento.

Ante esta demanda, Mejía explica que un cultivo de leguminosas fija a menudo entre 200 y 300 kg de nitrógeno por hectárea y a veces más, «sin embargo —expresa— esto ocurre sólo cuando el cultivo está floreciendo y el suelo naturalmente está pobre en nitrógeno, además el abono verde estimula especialmente la microbiológía del suelo, por lo que las plagas y enfermedades no pueden desarrollarse tan fácilmente». Las leguminosas son ecológica y económicamente plantas importantes, son mejoradoras del suelo y proliferan el nitrógeno del suelo sin costo alguno, ya que lo capturan del aire a través de una bacteria llamada Rhizobium.

Los rendimientos obtenidos en el estudio, tras la incorporación de la leguminosa a los 51 días de establecido el maíz fueron de 3,912 kilogramos por hectárea al aumentar la longitud y diámetro de la mazorca y el número de granos por mazorca. Este resultado contrasta con los rendimientos obtenidos en parcelas de este mismo cultivo (maíz) sin la incorporación de la leguminosa que promedió 1,420 kilogramos por hectárea.

CULTIVOS EN ASOCIO

Se define como la siembra de dos o más cultivos en el mismo tiempo y bajo las mismas condiciones. A nivel mundial el policultivo es una técnica tradicional entre los pequeños agricultores que tienen su origen en una agricultura de supervivencia dirigida al máximo aprovechamiento del espacio agrícola.

Para Bucardo, el asocio crea una base genética más diversa, que sirve para reducir los efectos negativos de las sequías, ataque de insectos y enfermedades. “La práctica de asociar cultivos es una imitación de la naturaleza por el hecho de aumentar la diversidad, ya que al multiplicar el número de cultivos sobre la misma superficie se diversifica la fauna y la flora que acompaña a dichos cultivos”.

Para Bucardo, los efectos positivos de la leguminosa de cobertura son más evidentes cuando peores son las condiciones físicas y químicas del suelo. “Además del aumento de rendimiento, los costos del control de hierbas invasoras disminuyen hasta en un 40 por ciento, gracias al uso de una leguminosa de cobertura, que no permite su crecimiento”, destaca el investigador. Otra ventaja para Bucardo, de una asociación bien seleccionada, consiste en la mayor eficiencia en el uso del agua del suelo, debido al mantenimiento adecuada del nivel de humedad del suelo. Durante períodos prolongados de sequía, las plantas de maíz sembradas en monocultivos muestran los efectos de ésta por falta de agua, como hojas marchitas enrolladas mucho más rápidamente y en mayor grado que aquellos cultivos en asociaciones con leguminosas rastreras y sembradas en bajas densidades, que proporcionan una buena cobertura del suelo.

Este efecto se nota en aquellos suelos francos y arcillosos. Las leguminosas de cobertura minimizan el estrés de dos maneras: al haber previamente limitado el crecimiento de hierbas invasoras, hay menos competencia por la humedad disponible, además se provoca siempre un rocío que cubre la tierra a primeras horas de la mañana; las hojas de las leguminosas recogen esta humedad previniendo que se evapore rápidamente.

Otra de las ventajas de la cobertura, según Milagros Mejía es que ésta mantiene la temperatura del suelo hasta 10 grados más bajas. “De esta manera los microorganismos y la materia orgánica del suelo son preservados cuando año con año se utiliza una leguminosa de cobertura, el sostenimiento del rendimiento del maíz a través de los años se logra sin la aplicación de fertilizantes químicos, mientras que en un sistema tecnificado de producción de maíz la tendencia es aplicar mayores dosis de fertilizantes químicos para mantener los rendimientos. Además, tanto la hoja como la semilla de cobertura son un excelente forraje”, finaliza explicando la investigadora.

CLAVES DEL EXITO

Para que un asocio de cultivos sea exitoso se deben combinar plantas con diferentes características, tales como hábito rastrero o erecto, ciclos largos y cortos, exigentes y no exigentes en cuanto a demanda de luz y con raíces pivotantes.  

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