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El que en una época le proporcionó notoriedad a Nicaragua a punta de puro puñetazos, jugándose el pellejo sobre un ring, en este momento sufre otro revés, lo que irónicamente poco conoció en el boxeo.
Es el drama del famoso peleador Francois González, de 78 años de edad, quien después de surcar otros infortunios, se encuentra a punto de perder su casa en León al estar incapacitado de pagar una deuda por 3,500 córdobas
Esta gloria del deporte pinolero no puede saldar el compromiso monetario después de hipotecar hace un año su vivienda, valorada en unos 8,000 dólares, para subsanar gastos provocados por problemas de salud.
UNA TRAGEDIA
El hombre que en un tiempo ocupó grandes espacios en los principales medios de comunicación del país por sus envidiables condiciones físicas y talento pugilístico, ahora se encuentra en escombros, afectado por la miseria, deudas, vejez y múltiples enfermedades.
Sin su ojo izquierdo desde 1978, a causa del mismo boxeo, González ha vivido una verdadera maldición.
Hace unos tres años perdió al mayor de sus dos hijos, Francois González Jr., en circunstancias confusas al aparecer flotando inexplicablemente su cadáver en la costa del Lago de Managua.
“La muerte de Francois hijo, lo afectó mucho. Desde entonces viene perdiendo la memoria paulatinamente y enfermándose cada vez más”, dice su esposa Nazaria García, de 63 años de edad, mejor conocida como la “Nubia Maravilla”.
Cierto. El célebre púgil, a duras pena, puede pronunciar palabras, como si un garfio poderoso la apretara la garganta.
No cesa de repetir lo mismo, como si intentara memorizar una lección escolar antes de un examen:
“Fui el primer campeón centroamericano… hice 289 peleas… Boxeé contra Sony León, Rubén Díaz, Eloy Pacheco, César Leal… Fui el…”, dice causando la impresión de perderse en el tiempo y la distancia.
EL CASO
Francois González, es decir su señora Nazaria García se vio forzada a hipotecar su morada, cuando en el pasado año 2000 el connotado boxeador se operó de apendicitis.
Para remate se empeoró por descuido al hacer fuerza en la etapa de convalecencia y fue atacado en esos días por una grave infección renal que lo hizo orinar la sangre.
Debido a la emergencia, García se halló en la sinremedio de “empeñar” la casa, dejando en garantía la escritura, por 3,500 córdobas.
“Fue para poder aliviar las múltiples dolencias del hombre que me tocó agarrar al final de su carrera, cuando ya la gloria se había esfumado”, dice con nostalgia la “Nubia Maravilla”.
Asegura García que el acreedor es el señor Dionisio Muñoz, con quien tienen además del compromiso de los 3.500 córdobas, réditos retrasados por los últimos tres meses.
“La suerte es que don ‘Nicho’ no nos presiona. Pero, nosotros no queremos perder nuestro hogar. Es lo único que nos queda”, expresa.
“NO QUEREMOS SEGUIR PIDIENDO”
Nazaria García, bajo la figura de Francois González, sabe cosncientemente que no es la primera vez que recurre a la caridad pública.
Cuando se trasladaron a León, a raíz de la muerte de Francois Jr., recibieron el respaldo de Jamileth Bonilla, entonces Ministra de Acción Social, para completar la construcción justamente de la vivienda citada. Además han contado con la ayuda de empresas líderes y personalidades del país.
Lo que pasa es que cuando nos alcanza la vejez, ya sin fuerzas agobiados por el paso de los años, y terminamos en la miseria por culpa nuestra o de la circunstancias, no estamos ya en capacidad de mantener la continuidad para resolver los problemas.
Si aún jóvenes, con vigor, un trabajo y la bendición de Dios, no podemos completar nuestros menesteres, al tapar un hoyo y abrirse otro, mucho menos que pueda lograrlo un anciano quien por desgracia le ha tocado ser otra pieza más del drama pugilístico tras el que la mayoría termina en la palmazón después de vivir las mieles del estrellato.
“No crean que es fácil. Es triste andar como Francois González pidiendo para sobrevivir. Sé que la gente se aburre, después caemos mal, pero tenemos que sacar la cara”, acota García.
Si alguien desea cooperar con ellos, los ubican del Bar “Los Pescaditos” 75 varas abajo en el Barrio Sutiaba, León.