Un joven soldado del Ejército de Honduras custodia la entrada principal del Cuartel General de las Fuerzas Armadas de ese país. LA PRENSA/MOLINA.

El tratado de la desunión

Los empresarios hondureños dicen que ellos serían los primeros en oponerse a un enfrentamiento militar entre Nicaragua y Honduras. Tienen la esperanza de que al cambiar los gobiernos, a principios del año 2002, se abran nuevos espacios de diálogo para superar las diferencias por los límites fronterizos Douglas [email protected] TEGUCIGALPA.- Las elecciones presidenciales en Nicaragua […]

  • Los empresarios hondureños dicen que ellos serían los primeros en oponerse a un enfrentamiento militar entre Nicaragua y Honduras. Tienen la esperanza de que al cambiar los gobiernos, a principios del año 2002, se abran nuevos espacios de diálogo para superar las diferencias por los límites fronterizos

Douglas [email protected]

TEGUCIGALPA.- Las elecciones presidenciales en Nicaragua y Honduras, previstas para noviembre próximo, pueden abrir una nueva vía de negociación y poner fin a las diferencias entre los dos países, de acuerdo con las expectativas que tienen empresarios y políticos hondureños.

Igual que en Nicaragua, la pobreza crece en Honduras y parece que las economías de ambos países sólo podrán recuperarse a través de la integración de la región centroamericana, un proceso que se trastornó el 30 de noviembre de 1999, cuando el gobierno de Tegucigalpa ratificó un tratado limítrofe con Colombia que le quita territorio a Nicaragua.

El gobierno nicaragüense respondió con la creación de un impuesto del 35 por ciento para las mercancías procedentes de Honduras y Colombia, alegando que estos países, mediante el Tratado Ramírez López, cercenarían 130 mil kilómetros cuadrados del mar territorial de Nicaragua.

Los industriales hondureños pidieron entonces a su gobierno que tomara medidas iguales contra los nicaragüenses, pero no lo hizo, y acusó al gobierno de Nicaragua de estar atentando contra la integración de los países del istmo centroamericano.

UN CAMBIO BRUSCO

El ex canciller de Honduras, Fernando Martínez, todavía parece sorprendido por la decisión del presidente Carlos Flores de ratificar el tratado con Colombia, porque a mediados de 1998 él mismo había ordenado cerrar ese tema y darle una respuesta negativa a la solicitud que les había hecho el embajador colombiano en Tegucigalpa.

“El primer sorprendido fui yo”, dijo Martínez a LA PRENSA. Él fue removido del cargo de ministro de Relaciones Exteriores de Honduras en enero de 1999, pero seis meses antes el presidente Flores le había dicho que no ratificarían el tratado. Era la segunda vez que Flores se oponía a la ratificación del pacto, porque ya lo había impugnado a principios de los años 90 cuando era diputado.

El ex presidente hondureño Rafael Leonardo Callejas dijo que Carlos Flores cambió de opinión, según ha explicado, porque “había que resolver el asunto fronterizo de la región centroamericana”.

Callejas cree, sin embargo, que “los centroamericanos ya no deberíamos tener fronteras, sino que básicamente ser una sola nación” y “el mar debería ser uno solo, administrado de manera colectiva entre los países ribereños”, desde Guatemala hasta Panamá.

DISTACIAMIENTO LIBERAL

Antes de ser presidente de Nicaragua, en 1996, Arnoldo Alemán visitó Honduras para solicitar el apoyo del Partido Liberal, al que pertenece el actual mandatario hondureño, Carlos Flores. “Vino y hablamos con él, estaba en campaña”, dijo el diputado liberal Concepción Ramos.

A la vez negó que hoy estén aliados el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) de Nicaragua y el Partido Liberal de Honduras, con el propósito de alterar las elecciones nicaragüenses, como dijo hace poco en Managua el candidato presidencial sandinista Daniel Ortega.

En efecto, el hecho de que Honduras ratificara el tratado con Colombia fue precedido por un distanciamiento entre los presidentes de ambos países, que los políticos en Honduras evitan comentar o dicen no entender.

El ex canciller Martínez relata que cuando fue donde el presidente Flores, a presentarle el proyecto que le había entregado el embajador de Colombia, éste le preguntó su opinión y él respondió que “no convenía porque teníamos excelentes relaciones con Nicaragua”.

“Las relaciones, desde que yo llegué a la Cancillería, se mejoraron ostensiblemente (con Nicaragua) por una muy buena relación que establecimos con el canciller Emilio Álvarez Montalbán”, dijo Martínez.

“Fuimos a la consulta con el presidente de la República (Carlos Flores) y le dije que no era conveniente hacerlo (ratificar el tratado), que yo no estaba de acuerdo. ¿Y los asesores qué opinan?, me preguntó. No están de acuerdo, le dije. Entonces él me dijo que lo dejáramos así, que no continuara”, narró Martínez.

¿QUE HAY DETRAS?

En círculos políticos de Nicaragua se ha conocido la versión de que empresarios colombianos están interesados en aliarse con empresarios hondureños, para emprender grandes proyectos turísticos y petroleros en la zona caribeña que le quitarían a Nicaragua a través del Tratado Ramírez López.

Los líderes empresariales de Honduras lo niegan, y el ex presidente Rafael Leonardo Callejas cree que, aunque existan esos proyectos, “el hecho de que se pueda trascender a hacer un Mare Nostrum o una unión de esfuerzos para el desarrollo de nuestros mares, es válido”.

Él cree que los países centroamericanos pueden llegar a “acuerdos de interés común de la explotación de nuestros recursos naturales, pero nos es tan difícil a los centroamericanos, nos ponemos unas montañas cuando lo que hay son granos de arena, no las podemos escalar y nos derrumbamos en el camino”.

El diputado Concepción Ramos afirma que desconoce de inversiones en exploración petrolera, señalando que el comercio de Honduras con Colombia es mínimo y del país sudamericano sólo han recibido “alguna asesoría e información sobre la cuestión minera”.

El coordinador de la campaña presidencial del Partido Nacional, Luís Cosenza, dijo que Honduras ha entregado buena parte de su territorio para exploración petrolera. “Creo que la zona del Atlántico fue entregada años atrás a Petróleos de Venezuela, para hacer la exploración. Sin embargo, no creo que se haya hecho absolutamente nada en ese sentido. Creo que esa zona sigue sin investigar todavía”, comentó.

“Nosotros, los empresarios hondureños, no estamos conscientes de nada que indique que esa zona (Caribe) tiene un potencial económico a corto plazo, y el tema de la pesca parece que ha ido perdiendo importancia, en parte porque no ha habido una supervisión de las fuerzas que ahí operan, y la gente de la Mosquitia — tanto la nuestra como la de ustedes— pareciera que se entienden entre ellos y se ríen de los gobiernos centrales”, dijo Antonio Tavel, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa.

UNA GUERRA ES LOCURA

El conflicto, que se dirime en la Corte Internacional de Justicia, ha tensado las relaciones entre las autoridades al extremo de que el Ejército nicaragüense señaló la posibilidad de que los militares hondureños se estén armando para eventuales enfrentamientos por el desacuerdo fronterizo.

“Nosotros seríamos los primeros en oponernos a un enfrentamiento militar”, afirmó Adolfo Facussé, presidente de la Asociación Nacional de Industriales, quien antes dirigió el Frente Cívico, una organización que peleó para que las Fuerzas Armadas hondureñas permitieran la construcción de una represa en el Río Lempa.

“Estamos muy atentos, muy conscientes de lo que hacen los militares, y nosotros (los empresarios) seríamos los primeros en oponernos”, afirmó Facussé, quien estima que “se están inventando cosas por las elecciones” que de desarrollan en los dos países.

Diferentes líderes empresariales consideran que hablar de una guerra entre Nicaragua y Honduras “es una locura”, pero sí están muy preocupados por el impuesto del 35 por ciento que aplican las autoridades nicaragüenses a los productos hondureños.

Según el Colegio Hondureño de Economistas, las exportaciones de Honduras hacia Nicaragua cayeron del 73.7 por ciento al 37.6 por ciento entre 1999 y el año 2000, debido al gravamen que les impuso el gobierno de Arnoldo Alemán.

El comercio de Honduras con los países de Centroamérica, exceptuando Nicaragua, ha crecido en 25 por ciento, indicó el empresario Antonio Tavel.

“Cualquier cosa que se haga que obstaculice el comercio para los países, es mala para las poblaciones”, dijo Tavel, refiriéndose al impuesto nicaragüense por la soberanía, como lo ha denominado el gobierno.

El ex canciller Fernando Martínez cree que las elecciones de noviembre próximo “podrían ser una opción para normalizar las relaciones; acá en Honduras la gente no quiere guerra, no quiere que ese tipo de cosas sucedan, quieren que vuelva la armonía”.

Para el Partido Nacional de Honduras, cuyo candidato presidencial es Ricardo Maduro, es inconcebible un conflicto armado entre los dos países vecinos, pero sólo mencionarlo ha dejado repercusiones negativas.

“Yo no lo puedo concebir, sería una locura que caigamos en este tipo de situaciones (guerra), pero el hecho de que se mencione ya comienza a causar problemas, máxime cuando se da en un período electoral, porque puede tener un impacto negativo en el proceso electoral”, dijo Luís Cosenza, jefe de campaña de Maduro.

NUEVE VIAS

Los empresarios hondureños tienen la percepción de que ha habido pocos esfuerzos de negociación entre Nicaragua y Honduras, para ponerle fin a las diferencias, mientras la crisis económica se profundiza.

“Yo no veo que se hayan entablado conversaciones directas como para resolver el diferendo”, comentó Tavel, para quien Honduras “tiene un derecho soberano de firmar tratados con otros países en la medida que estos tratados no obstaculicen el libre gozo de otros países, de sus derechos”.

El acercamiento entre las autoridades hondureñas y nicaragüenses puede llegar tras las elecciones presidenciales, que en Nicaragua serán el cuatro de noviembre y en Honduras el 25 de noviembre.

“Me parece que nuevos gobiernos abren nuevas avenidas de diálogo, y yo creo que va a mejorar y a contribuir con Centroamérica el que haya un nuevo gobierno en Nicaragua y un nuevo gobierno en Honduras, para que inicien un diálogo en buen pie”, dijo el ex presidente Rafael Leonardo Callejas.

Sobre la posibilidad de que Honduras anule la ratificación del tratado, Callejas comentó: “Este gobierno ya está por concluir, y por lo tanto lo veo muy difícil en esta etapa política. Para mí deben abrirse nuevas avenidas de negociación cuando se instale un nuevo gobierno en el país, que le da el apremio y el espacio para tomar decisiones en torno a la integración”.

LLEGAN CANDIDATOS NICAS

Empresarios y políticos hondureños se reunieron hace pocos días con el candidato a vicepresidente del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) de Nicaragua, quien visitó Tegucigalpa para sondear las relaciones futuras, ante su posible triunfo. Luís Cosenza, del Partido Nacional, dijo que el candidato a vicepresidente por el Frente Sandinista (FSLN), Agustín Jarquín, también llegará a Honduras en los próximos días.

PN QUIERE DISTACIAMIENTO

– Si el Partido Nacional gana las elecciones de Honduras, en noviembre próximo, su política exterior podría ser más activa en busca de mejorar las relaciones con los países vecinos.

– Luís Cosenza, jefe de campaña del candidato nacionalista Ricardo Maduro, dijo a LA PRENSA que, de ganar, su política exterior sería diferente a la del gobierno actual, enfatizando en “una participación más activa, un protagonismo más beligerante, en el buen sentido de la palabra, para lograr un acercamiento con los vecinos”.

– “Estamos convencidos —dijo Cosenza— de que nuestro futuro descansa en nuestra unión como región; es muy difícil que nuestros países puedan salir adelante de manera aislada. Nos guste o no, el mundo nos ve como una sola región”.

– Los líderes nacionalistas se mostraron cautelosos con la posibilidad de que un futuro gobierno de su partido, retire la ratificación del tratado con Colombia. “No es algo que nosotros hayamos conversado, no es algo que hayamos analizado”, respondió Cosenza.

– Para el representante del Partido Liberal, Concepción Ramos, es difícil que un gobierno liberal desista de la ratificación del Tratado Ramírez López. “No creo que renunciar al Tratado sea la salida para restablecer relaciones con Nicaragua; es un acto soberano del país, pero habrá que esperar el desenlace de algunos acontecimientos”, declaró.

– “Pienso que es un tratado que ya tenía muchos años de estar en las gavetas del Congreso Nacional, y la ratificación únicamente fue para darle continuidad, pero nunca pudimos estimar que tuviera un efecto de esta naturaleza y que se llegara a extremos de prácticamente tratar de destruir todo el proceso (de integración)”, expresó Ramos.

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