Alfonso Malespín JirónEspecial para LA PRENSA [email protected]
Alexis Argüello, este inevitable paisano, está dando de qué hablar. Otra vez. Ahora se le ha ocurrido subir al ring de la política a cambio de una promesa. Si Daniel Ortega gana las elecciones de noviembre, lo nombrarían Director del Instituto de Juventud y Deportes.
¿A cambio de qué?
“A cambio de nada, te lo juro”, afirma Argüello, quien hace algunos años prometió que jamás se involucraría en política de partidos. Desde hace un par de días la figura de Alexis Argüello aparece en televisión solicitando al electorado nicaragüense votar en la casilla del FSLN. La misma noche en que eso ocurrió, Enrique Armas lo abordó sobre su eventual gestión en un futuro gobierno.
¿No tenés miedo de que te noqueen los políticos?
“No, yo soy sincero y he dicho de todo corazón que si quieren trabajar por el bien de mi país, yo también voy a trabajar. También estoy claro, y se lo dije al señor Ortega, de que me pueden traicionar. Si eso ocurre, me voy o me van a apartar, pero yo voy a seguir siendo el Alexis Argüello que vos conocés”.
En esta entrevista se nota vehemente en cada palabra. Su entrevista con Daniel Ortega lo ha impresionado. “Me pareció un hombre sincero”, dice. Ortega jamás le rehuyó la mirada. “Un hombre que te ve siempre a la cara difícilmente te miente”, dice el hombre que con su mirada comenzaba a minar a sus adversarios en el ring.
El otrora “Flaco Explosivo” cree que Ortega quiere completar la obra que a medio camino se fue por sendas que muchos no deseaban ni esperaban. “El hombre que pide una segunda oportunidad, es un hombre al que hay que escuchar”, dice alguien que sabe a qué se refiere. No hace mucho Argüello le pidió una segunda oportunidad a la vida, cuando las drogas y la vida disipada lo habían enviado al fondo de la miseria humana.
¿No te estás montando en otro caballo?, le pregunto. Hace 25 años, el entonces joven campeón mundial del Peso Pluma recorrió parte de Estelí a lomo de un carísimo ejemplar equino, durante una actividad proselitista del dictador Anastasio Somoza Debayle. Aquel acto le costó caro. Mucha gente lo criticó, y fue la base para que los sandinistas le confiscaran sus propiedades en el sur de Managua.
“No, dije que nadie me volvería a subir a otro caballo, y no lo estoy haciendo ahora. Lo que le dije a Daniel Ortega es que si él estaba dispuesto a mojarse el… por Nicaragua, yo estaría dispuesto a mojármelo junto con él. Nada más”, afirma Alexis mientras me observa con aquella mirada del ring. “Si te fijás, le estoy diciendo que trabajemos, no que me monte en ningún caballo”.
Pero distintos sectores lo han emplazado o le están enviando señales. El mismo día que el tricampeón salió de la casa de Ortega, el señor Oliver Garza lo invitó a una reunión en su residencia. Cuenta Alexis que el Embajador de Estados Unidos no le reclamó el encuentro con el líder sandinista, pero sí le pidió que fuera una voz que llamara a un comportamiento cívico, para que las próximas elecciones fortalezcan la democracia en Nicaragua.
“Eso me pareció sensato”, valora Alexis, mientras prepara una carta en la que explica al pueblo de Nicaragua el alcance de su encuentro con los sandinistas. En esta misiva, el ahora empresario expresa que él no está cruzándose una raya ni nada parecido, sino que está comprometiéndose a poner todo su talento a favor del deporte nicaragüense, si un nuevo gobierno lo toma en cuenta.
¿Te han dicho algo los liberales? ¿Te han propuesto algo?
“Sí, al día siguiente (de la entrevista con Ortega) mi buen amigo Pedro Solórzano llegó a mi oficina y me preguntó qué quería a cambio de irme con ellos. Le dije que me extrañaba que me preguntara eso. Yo nunca he participado a cambio de algo. Soy un hombre de convicciones”.
Falta ver si quienes lo están emplazando le van a creer. Ya hay quienes piensan que Alexis Argüello renegó de su pasado antisandinista. Él dice que el mundo no es el de hace veinte años. Con abrumadora lógica recuenta que “cayó el Muro de Berlín, ya no existe la Unión Soviética, la revolución sandinista desapareció. Este país no es el mismo de hace veinte años, pero necesita cambios para que mejore. Y la única manera de hacer que cambie es trabajando, más que criticando.
“Daniel Ortega me pidió perdón. Me dijo que lo que me hicieron hace veinte años fue injusto. Y yo, como hombre cristiano que soy, le dije de corazón que aceptaba sus disculpas. Si la Iglesia nos ha enseñado a pedir perdón, ¿quién soy yo para no poner en práctica lo que el Papa nos ha enseñado?”
A ver, ¿qué tan cierto es que Daniel te ofreció ser Director de Deportes?
“Sí, me lo dijo”.
¿Y vos que le respondiste?
“Le dije que sí. Porque si a mí me piden trabajar por mi país, siempre voy a decir que sí”.
¿Por qué querés ser Director de Deportes?
“Porque creo que puedo hacer algo positivo por nuestros atletas, que han estado muy abandonados durante los dos últimos gobiernos”.
¿A qué creés que se haya debido este abandono?
“Falta de voluntad, de política y de recursos, pero más de voluntad política. Con voluntad se pueden superar muchas dificultades. Sin voluntad, no se solucionan los problemas”.
Digamos que te nombran. ¿Qué vas a hacer?
“Deporte desde la base. Aquí hay que revivir el deporte en las escuelas y en los colegios. Si la niñez y la juventud están jugando, practicando algún deporte, vamos a tener más salud y menos problemas de pandillas y drogas y vandalismo”.
Especificame un poco más. ¿Tenés algún plan, una idea más o menos clara sobre lo que harías al frente del Instituto de Juventud y Deportes?
“Tengo algunas ideas que estoy discutiendo con alguna gente, y estoy hablando con varios amigos para que ellos me den sus ideas. Cuando tenga eso bien discutido voy a presentar mi propuesta”.
Es decir, ¿no tenés idea de cómo sería este Instituto dirigido por vos?
“Me gustaría que el deporte fuera dirigido por gente que sabe de deportes. Zapatero a tu zapato. Así, me gustaría ver a Orlandito Vázquez en Pesas, a William Aguirre en Atletismo, a Carlos García en béisbol… Cada quien en lo que sabe”.
Hablemos de un énfasis. ¿Se privilegiaría algún deporte en particular?
“Nicaragua es béisbol, y el béisbol tiene su propia vida y su propia dinámica. Creo que la atención debe estar en promover el deporte entre los más jóvenes, todos los deportes, cualquier deporte. Si la base es pista y campo, pues allí nos vamos a mover, y luego, en la medida de las posibilidades, vamos a intentar otras cosas. Es decir, vamos a procurar asegurar aspectos básicos para que las federaciones y el movimiento olímpico hagan lo suyo”.
¿Me estás diciendo que habría una coordinación estrecha con el movimiento federado y el movimiento olímpico?
“Yo creo que al Instituto le toca promover el deporte a nivel masivo. A ellos dos les toca ver dónde está lo mejor de ese deporte masivo, captarlo y entrenarlo para los grandes eventos”.
Ya que mencioné coordinación, ¿habrá algo de eso durante la campaña electoral con el partido que te ha ofrecido este puesto?
“Yo les dije que no le voy a hacer campaña a nadie. Mi campaña es por el deporte y por mi gente, por el pueblo de Nicaragua”.
Y si don Enrique Bolaños te llama y te ofrece el mismo puesto que te ha ofrecido Daniel Ortega, ¿qué le dirías?
“¡Es que a eso es a lo que me refiero!” Se acomoda en la silla de su oficina del Centro Comercial Nejapa. “No me han dicho nada. Llegó Pedro y no me dijo nada. Y no creo que me vayan a decir nada”.
Pero si te lo dicen…
“Les voy a decir lo mismo que le dije al señor Ortega, que si se trata de trabajar por Nicaragua, por el deporte de mi país, pues van a contar conmigo”.
Es decir, Alexis Argüello está más allá de los partidos políticos. Más allá del bien y del mal.
“A mí me pareció honesta la oferta del señor Ortega, como me pareció sincero cuando me pidió disculpas. Y si yo percibo que vos sos honesto cuando me hablás, pues podés contar con mi humilde esfuerzo. Te repito, le dije al señor Ortega que a lo mejor en el camino me podían mentir, y que si lo hacían yo me iba a ir”.
¿Vos ves más interesados a los sandinistas que a los liberales en promover el deporte?
“Hay gente que siempre nos dice que miremos los hechos de cada uno. En los últimos dos gobiernos el deporte cada vez ha recibido menos apoyo, menos recursos, menos reconocimiento. Eso hay que cambiarlo”.
Bueno, la revolución sandinista promovió mucho el deporte, pero, como vos dijiste antes, eran otros tiempos hace veinte años.
“Sí, ahora es el mercado lo que domina todo. Entonces, hay que ser creativos y buscar las formas de que ese mercado le ayude al deporte. A lo mejor necesitamos una ley que incentive la inversión en deporte. Que así como se invierte en turismo, se invierta en deporte como una forma de tener salud, menos violencia, menos niños en las calles, más gente con mente positiva…”
¿Qué esperás del gobierno?
“Todo el apoyo que sea posible, si no en forma de dinero pues en formas que faciliten que el deporte se desarrolle”.
¿Te has puesto a pensar si te están usando, si te estás embarcando mal, como decimos acá?
“Uno tiene que arriesgarse si quiere que el futuro sea mejor. Hace años yo pensaba que lo mejor era vivir fuera de Nicaragua. Hoy pienso que lo mejor es estar aquí y trabajar por el país. Nicaragua no va a mejorar si estamos pensando en irnos”.
La entrevista llega al final. Alexis, amable como suele serlo, se despide. Pero no resisto una última pregunta. ¿No te estás montando en otro caballo, Alexis? Le da un chupete a su cigarrillo y me responde con una sonrisa: “No, el caballo es historia”.
¿QUE LE DIJO GARZA?
– Era el día después. El Embajador de Estados Unidos en Managua lo invitó a su casa. Alexis no interpretó la invitación como una “halada de chaqueta”. Dice que Oliver Garza estuvo cordial y sacó a relucir una que otra anécdota de boxeo. “Yo le conté lo que hablé con el señor Ortega”, dice Alexis. Y le dije que pensaba como John F. Kennedy cuando me hizo la propuesta de dirigir el deporte: “No es lo que el país pueda hacer por mí, sino lo que yo pueda hacer por el deporte”.
– Garza supo que Alexis no adquirió un compromiso partidario con Ortega. Argüello le dijo que con su visita y la aceptación de la oferta de Daniel tampoco le garantizó endoso alguno a la campaña sandinista.
– El Embajador le pidió que no hablara en términos partidistas, sino en términos de Nicaragua, que aproveche toda ocasión para invitar al electorado a hacer de esta campaña una fiesta cívica. Argüello le aseguró que su bandera es Nicaragua y que su corazón está con el pueblo, no con partido alguno.
– Al final de la entrevista, Garza le recordó a Argüello lo importante que es para Estados Unidos una Nicaragua dirigida por un gobierno democrático, que promueva buenas relaciones con el mundo y que respete y defienda las libertades de sus ciudadanos. Sobre todo, la libertad de mercado para atraer más inversionistas al país.