Tito Rondó[email protected]
Quizás la columna más famosa del béisbol latinoamericano sea la maravillosa “Tommy al Bat”, del mexicano Tomás Morales, el mismo que estuvo aquí para el Mundial de 1972 y deleitó a los lectores de LA PRENSA publicando su trabajo aquí al tiempo que lo enviaba a México, al primer diario deportivo del mundo, “La Afición”, fundado en 1926.
Ahora lo escuchamos en las transmisiones de TV tanto de Grandes Ligas como de la Liga Mexicana de ESPN2. Qué bonito escuchar a Tomás decir: “Viene a batear el nicaragüense zurdo Marvin Benard… nos recuerda a aquel gran bateador, también nica, también zurdo, don Stanley Cayasso”.
Hace unos meses, afortunadamente después de haber terminado un trabajo monumental, “La Temporada de Oro II”, sobre la campaña de la Liga Mexicana de 1947 (en el que los nicas encontramos el debut de Francisco Dávila en México, por ejemplo), desapareció del “aire” (o nube de electrones o lo que sea en estos tiempos cibernéticos).
La explicación la encontramos en el semanario mexicano “Proceso”, en un artículo firmado por Beatriz Pereira.
Después de recordar la vida de Tommy, de cómo nació en Barcelona, de que de 1940 a 1946 vivió en La Habana (a los ocho años Tomás leía ya a Eladio Secades), sus comienzos, sus crónicas en “Hit”, y por fin su contratación por Alejandro Aguilar Reyes “Fray Nano” para “La Afición”, allá por 1955.
Morales cubrió su primera Serie Mundial en persona en 1958, a los 25 años, y ha escrito varios libros, todos excelentes.
Pero después de 45 años de labor tesonera y brillante, la guillotina.
Según cuenta Tommy, el director del periódico, Roberto Hernández Junior, llegó de Monterrey a despedirlo.
Le dijo: “Tomás, traigo una orden de Monterrey. El dueño… ya no quiere que trabajes en La Afición porque hay una acusación de que estás en la nómina de Banamex y por tu culpa no se consiguió una publicidad.
“No dejaron que me defendiera, le dije que no era cierto… he criticado al Foro Sol, cuyo dueño es Banamex… he criticado a Tim Johnson, manager de los Diablos Rojos (cuyo dueño es Banamex). De nada me sirvió… fue una purga como las de Stalin, sin presentar pruebas.
“El que fue a buscar la publicidad (de Banamex) no la encontró y me usó de chivo expiatorio”.
El 28 de marzo de 2000 fue obligado a firmar una hoja de renuncia, bajo pena de no recibir su liquidación.
El 2000 fue trágico para Tommy: “Se me murió mi esposa, se me murió La Afición y se me murió el Parque del Seguro Social”.
Iba a titular esta columna “Tommy se poncha”, pero no, no es cierto. Es sólo un golpe para Tommy. Y en el béisbol, cuando uno recibe un golpe va a la inicial, y sigue corriendo, sigue jugando, sigue el rally. Siempre está Tommy al bat.